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Archive for Misterio

La Lorera

Este nombre se le atribuía a esta jovencita, por que cuidaba los maizales espantando los loros. Ella era una chiquilla proveniente del caserío de Naranjito en Huancabamba.

Ella quería estudiar pero no podía hacerlo ya que era muy pobre, es por eso que siempre después de su trabajo se ponía a llorar por su mala suerte.

Un día de aquellos, cuando la chica se encontraba en uno de sus estados de depresión, se le apareció un apuesto joven montado en un magro corcel. Esta aparición tan repentina le causo una gran impresión, que llevo a que la joven echará a correr del susto, pero poco a poco se fue tranquilizando, al escuchar las cariñosas palabras del joven.

- Oh dulce y encantadora muchacha cásate conmigo y te daré riquezas, le dijo el apuesto joven.

La chica al comienzo dudo de las hermosas palabras del joven, pero al recordar su pobreza y su mala suerte acepto.

El joven le hizo subir en su caballo y que cerrara los ojos.

El caballo tomo el camino de la laguna y así poco a poco se fue internando entre las aguas.

Cuando el caballo se detuvo, le dijeron a la joven que abriera los ojos, cuando los abrió, se dio cuenta de que se encontraba en un reino, rodeada de riquezas, con un magnifico palacio.

Para ese entonces los padres de la muchacha estaban muy preocupados por la repentina desaparición de la joven, ya que nunca había sucedido algo así. El padre de la chica iba al lugar donde la chica espantaba todos los días a los loros, gritando:

Hija donde estas ¿? Regresa a casa por favor, estamos muy preocupados por ti, pero estas peticiones fueron en vano.

Una mañana, el padre de la joven, madrugo espantando a los loros, de repente vio una figura de la chica que estaba sentada en la orilla de la laguna, en ese momento en padre corrió tras ella, gritando:

¡Hija ven! ¡A donde vas! ¡Ven que no te voy a castigar!

Pero la chica se zambullo rápidamente a la laguna y desapareció.

El padre desesperado fue al pueblo en busca del párroco para que lo aconsejara, tas una larga discusión decidieron regresar a la mañana siguiente para capturarla y traerla.

Cuando amaneció fueron la orilla de la laguna. Y vieron que ahí estaba la chica, sentada en la orilla, peinándose. El padre se acerco muy cuidadosamente y logro cogerla, amarrándola fuertemente para que no escapara.

Con mucha fuerza la llevaron al pueblo y la encerraron en el templo creyéndola segura.

A la mañana siguiente, fueron a verla nuevamente, pero la chica había logrado huir.

Se cree que vive en el fondo de la laguna con apuesto joven.

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Terror 200 años atrás

Ros se secó los labios satisfecho. Se disponía a cerrar la cantimplora cuando un desgarrador grito estremeció todo su cuerpo.
-¿Qué diablos es eso?- se dijo.
Una jauría de aullidos de espanto parecía haber estallado a pocos metros de la colina en la que se hallaba.
-¡Socorro!
No cabía duda, algo espantoso estaba sucediendo. Aquella súplica desesperada lo arrancó de su sorpresa. Arrojó a un lado la cantimplora y salió a todo correr en dirección a los lamentos. Las zarzas se entretejían entre sus piernas pero los alaridos de horror que crecían a cada instante espoleaban su loco descenso.
-¡Dios mío!- murmuró jadeando.
Le faltaba ya el aire, el sol y el esfuerzo, provocaban una avalancha de sudor en su cuerpo, más no podía detenerse, el frenesí de los bramidos lastimeros lo azuzaban sin descanso.
-¡Y ahora carcajadas!
Unas cavernosas risas se elevaban sobre los gemidos. El concierto era espeluznante. Ros angustiado por la cercanía de la tragedia apretó el paso hasta encontrarse frente a frente con un espeso arbusto que le cortaba el avance.
En su mochila no llevaba ningún objeto capaz de abrirse paso entre la maraña de ramas y espinas, así a todo tenía que atravesarla, los llantos suplicaban su presencia y su ayuda.
Sus manos desnudas apartaron con gran esfuerzo el ramaje, su respiración agitada casi acallaba la delirante algarabía, solo podía escuchar con claridad el desbocado latir de su corazón. Ni siquiera el dolor ni la sangre que corría por sus manos a causa de las espinas del arbusto, consiguieron apartar sus ojos del horror que ahora observaba.
Abrió la boca para dar rienda suelta al pánico que su corazón experimentaba y de sus labios no salió la más mínima palabra.
Una caravana aparcada en un claro del bosque, enmarcaba el drama. Una familia de campistas: padre, madre y dos hijos pequeños, yacían en el suelo acosados por las morbosas risas. Media docenas de andrajosos motoristas de aspecto demoníaco, los rodeaban, atacándolos constantemente con unas barras largas de metal que recordaban a las lanzas utilizadas en tiempos lejanos. Un manto de sangre, de gritos y de polvo, cubría a los cuatro desgraciados. Los padres protegían con sus cuerpos sanguinolentos a los pequeños más los diablos, sin dejar de mofarse y de divertirse de lo lindo, descabalgaron de sus monstruos metálicos y decidieron trinchar con sus estacas de acero carne más joven.
Ros había perdido el aliento. Sus pies permanecían clavados en el suelo mientras sus ojos desorbitados imprimían en su cerebro hasta el mínimo macabro detalle de aquella siniestra ejecución.
Los gemidos se habían acallado. Solo las risas de las bestias de carne y hueso, la sangre y la muerte, reinaban ya en la arena. Las espinas que se clavaban en los dedos de Ros, lo devolvieron a la realidad. Apartó precipitadamente sus manos del arbusto y la ventana al infierno que el mismo había abierto, se cerró estrepitosamente.
-¡Allá arriba hay alguien!- gritó uno de los monstruos.
-¡Cojonudo! ¡La fiesta continúa!
La ola de polvo, los aullidos demoníacos y el rugir de los motores de las bestias de metal, se lanzaron colina arriba en busca de más diversión.
Ros no tuvo que pensar demasiado. Sus pies lo hicieron por él. Decidieron echar alas y poner tierra entre él y aquellos demoníacos verdugos.
Saltaba zarzas, rocas, caminos, arbustos, troncos, un obstáculo tras otro, sin detenerse, sin pensar, sin descansar, respirando urgentemente, cabalgando al ritmo desenfrenado de su corazón. Los bramidos de los motores y de las gargantas de los bárbaros, lo seguían de cerca. Ellos no se cansaban, no jadeaban, no sudaban, no temblaban. Ros se quedaba sin fuerzas, sin aire, sin energía y aún así seguía corriendo. Sentía el aliento de los ejecutores en su nuca y su peste le espoleaba en el ascenso.
-¡Quiero vivir! ¡Quiero vivir!- repetía su cerebro.
Pero su tiempo parecía agotarse. Las lágrimas rodaron por su rostro al descubrirse pensando en todos aquellos planes que algún día había trazado y que jamás podría realizar.
No tenía ninguna oportunidad. Ya no podía más. La cabeza estaba a punto de estallarle, los pulmones se resistían a absorber ni un gramo más de aire y su corazón se hallaba al límite de sus fuerzas.
-Debo encontrar un escondrijo.
Esconderse, esconderse como un conejo era lo que le restaba. Una extraña construcción de piedra posiblemente de los tiempos de los megalitos, se presentó ante él como la única oportunidad. No podía buscar nada mejor estaba completamente desfallecido y los motoristas le pisaban los talones. Se abrió camino entre las zarzas para llegar hasta ella. Sus pasos fatigados lo arrastraron hasta el interior y allí se dejó caer sin aliento.
Las motos no tardaron en alcanzar la zona, rondaban el megalito como si pudiesen oler el miedo que entre las cuatro rocas se ocultaba. Ros intentaba calmar su pecho. Se apretaba el corazón para impedir que sus latidos llegasen a los oídos de los monstruos.
-¡Tiene que estar por aquí!
-Creo que se ha escondido.
-Ja, ja
-Tengo la estaca lista. Lo ensartaremos en ella y podemos cocinarlo como una pincho de carne.
-¡Ja ja ja!
-Una estupenda idea. El que lo descubra tendrá el derecho al primer bocado.
La siniestra alegría de los ejecutores se clavó en el corazón de Ros con casi tanto dolor como lo haría la estaca metálica.
Era el fin. Iba a morir, lo sabía y no podía defenderse, no tenía ninguna posibilidad. Su vida acabaría entre terribles gritos de dolor durante una larga tortura. Aquel sabor a hiel helada que reventó en la boca de Ros no era otra cosa que miedo, pavor en el mayor grado que él jamás había experimentado
-¡No quiero morir!
Inconscientemente alargó su mano hacia el suelo buscando algo con lo que defenderse. Un objeto helado fue capturado por sus dedos. Toda la sangre de su cuerpo se heló en ese instante. Unos ojos le sonreían satisfechos entre la maleza.
-¡Lo tengo! ¡Es mío! ¡Yo le daré el primer bocado! Ja ja ja.
Los rugidos se acercaron a su escondite, las carcajadas los acompañaban. Una lanza de metal se abrió paso entre la maleza antes de sus captores.
-¡Sal, amiguito, vamos a divertirnos!
Ros no sabía lo que hacía. Se levantó. Sus piernas temblorosas milagrosamente podían soportarlo. Su corazón parecía haber dejado de latir. Solo el hielo amargo del terror que secaba su boca, le recordaba que aún estaba vivo, aunque por poco tiempo.
-¡Quiero vivir!- gritó aterrorizado
Una carcajada general recibió su lamento.
Ros alzó su mano derecha y amenazó a las bestias con el objeto con el que se había armado.
Las carcajadas se acallaron. Los gestos se tornaron serios por un instante. Pero no tardaron en reventar de nuevo con más fuerza.
-Ja. Ja, ¿Piensas matarnos arrojándonos una vieja calavera?
Entonces Ros contempló por primera vez el objeto que alzaba. Sus dedos se aferraban a la parte trasera de un cráneo mugriento. Todo su cuerpo se convulsionó de espanto, espanto, por todo, por el horror que había presenciado, por el miedo que aquellas bestias le producían, por el terror a perder su vida, por hallarse allí blandiendo una profética calavera.
-Quiero vivir, quiero vivir.- gritó con toda su alma
Y el cielo le respondió. Aquel día soleado de camping se obscureció de repente. Las nubes negras lo tomaron al asalto y la luz desapareció de la faz de la tierrra. Los motores callaron, las risas cesaron y Ros invocó a la desesperada a la calavera.
-¡Quiero vivir!
Tenía tanto miedo que sus piernas se doblaron cayendo de rodillas sobre la tierra mientras las lágrimas de terror le inundaban el rostro.
El cielo estalló a su grito. Miles de rayos cubrieron el horizonte. Los motoristas intentaron huir pero sus máquinas se habían callado para siempre. Permanecieron sobre ellas como muertos vivientes con sus demoníacos ojos clavados en la calavera.
Un rayo cruzó el cielo y se dirigió hacia el mugriento cráneo. Entró por la órbita vacía del ojo y tras salir por la otra, ocupó repentinamente su boca.
Ros soporto como pudo la descarga. Su cuerpo temblaba tanto que no podía distinguir la fuerza del rayo y la de su terror. En alto la calavera recibía el beso furioso del cielo, retumbaba llena de ira a punto de reventar. Ros la mantenía para el cielo y no apartaba ni un instante su mirada de ella. Al fin lo que esperaba sucedió. La fuerza de las alturas reventó en mil pedazos el viejo cráneo.
Una mancha negra, un objeto quizás, un ente oscuro y siniestro osciló en el aire. Un ente desconocido tomó cuerpo de entre las sombras y rápidamente se encaramó en el hombro de Ros.
El día retornó. La tormenta se disipó y Ros se puso en pie sonriendo. Solo tuvo que dar un paso, un solo paso al frente y los motoristas del infierno se desplomaron como estatuas de ceniza.
Ros se sacudió la ropa. Se encontraba bien, estaba tranquilo. No había olvidado nada de lo que había sucedido mas no le parecía en aquellos instantes tan terrible. Dio una patada a unos de los montículos que un cuerpo de los motoristas había dejado y las cenizas se esparcieron por el aire.
¿Miedo? ¡No! No tenía miedo. ¿Cómo podría tenerlo? El terror había abandonado su alma para siempre.
Terror encogió y estiró su masa negra y Ros se frotó su hombro derecho, ahí donde notaba un curioso peso pero donde nadie podía ver nada.

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Gota a gota

Todo comenzó a mediados de los años 60 en las afueras de Valencia en un pueblo llamado La Eliana, este pueblo como tantos otros de la franja mediterránea se dedicaba principalmente a la agricultura y más en especial a los cítricos, era un pueblo pequeño en el que como máximo habría unos quinientos habitantes y todos ellos se concentraban en las pocas calles que rodeaban a la plaza del pueblo, todos salvo la familia González que residían en las afueras del pueblo en una gran mansión que antiguamente pertenecía a los Duques de Flores. Era una casa preciosa, de altos techos e innumerables salones y habitaciones, todos ellos decorados con gran gusto.

La mansión también constaba de unos espaciosos jardines en los que era fácil perderse y todo ello rodeado por un muro por el que solo se podía acceder mediante una gigantesca puerta de acero forjado.

Allí vivía la familia González cuyo cabeza de familia era Joaquín González y se dedicaba por entero a sus negocios empresariales, su esposa era la Sra. Patricia González una distinguida dama de la aristocracia valenciana que además de ser una preciosidad era la madre de cuatro lindas criaturas. Los pequeños de la casa iban desde los cuatro meses que tenia José hasta los cinco años que tenia la mayor Nancy, que era igual de bonita que su madre. Era lo que podríamos resumir como una familia feliz.

La familia González tenia un servicio que estaba compuesto de una niñera, dos cocineras y otras dos mujeres que se dedicaban a la limpieza de la casa y las faenas del hogar, sin contar a los hombres que se encargaban del cuidado del jsrdín y de los pequeños arreglos que pudiese necesitar la casa por el paso del tiempo.

Mantenían una relación muy cordial con sus vecinos del pueblo pues en las fiestas siempre hacían una fuerte aportación de dinero que engrandecía los festejos.

En apariencia todo funcionaba de maravilla, dentro de pocos días llegarían las fiestas de Navidad y la familia estaba realizando todos los preparativos para que fuesen unas Navidades inolvidables.

Pasaron los días y por fin llegó la Navidad; toda la casa se llenó de colorido y en el jardín adornaron el abeto que tenían con giraldas y bolas de colores, los niños estaban encantados, todo eran risas y diversión y muy pronto llegarían los Reyes Magos cargados de regalos para ellos.

Llegó el día de Noche Vieja y los señores González se preparaban para asistir a una fiesta que daban en el pueblo, en la que iría a tocar una orquesta y habría baile hasta bien entrada la noche. Esa noche todo el servicio tenía fiesta menos la niñera ya que ella se tenía que quedar a cargo de los pequeños.

Una vez los señores González se hubieron marchado la joven niñera se dispuso a dar de cenar a lo críos y acostarlos. Los más pequeños no tardaron mucho en dormirse pero la preciosa Nancy y su hermana Sandra le pidieron a la joven que les contara un cuento para poder dormir, esta les contó un par de historias de su invención en las que aparecían príncipes y princesas y las niñas no tardaron en caer rendidas en brazos de Morfeo.

La muchacha ya algo agotada las arropó y con mucho sigilo salió de la habitación cerrando tras de sí la puerta.

Eran prácticamente las diez de la noche y se decidió a ir a comer algo a la cocina, la gran mansión se encontraba en un silencio sepulcral, tanto que a veces le recorría un pequeño escalofrío por el cuerpo.

Después de prepararse una ensalada y un pequeño bocadillo de jamón y queso se dirigió al comedor donde escucharía un poco de música mientras intentaba leer un poco.

Pasaron las horas y la chica se quedó dormida en el sofá. Sobresaltada se despertó, pues estaba sonando de forma incesante el teléfono, -ring, ring…- no paraba de sonar en ese momento ella no sabía exactamente donde se encontraba tardó unos segundos en darse cuenta que estaba en la mansión de los González.

Se levantó rápidamente del sofá y cogió el teléfono que se encontraba sobre una mesilla cerca de la lámpara. Descolgó el auricular pero al otro lado de la línea no se escuchaba a nadie; ella preguntó varias veces “buenas noches casa de los González ¿hay alguien ahí?”, pero nadie contestó… transcurrido un tiempo colgó el teléfono y se quedó mirándolo durante unos instantes, luego sin darle más importancia se fue a recoger los platos y el vaso que había dejado junto al sofá para llevarlos a la cocina, una vez allí los metió en la pila y cuando se disponía a limpiarlos volvió a escuchar el timbre del teléfono -ring, ring…- de nuevo salió corriendo hacia el comedor y sofocada cogió el teléfono. Tampoco esta vez se escuchó nada al otro lado, la muchacha algo preocupada preguntaba incesantemente -¿diga, diga?- pero nadie contestaba. Finalmente se volvió a cortar la comunicación.

Sari, que así se llamaba la niñera, pensó que sería un fallo de la central telefónica pues no era raro que durante esas fechas hubiese cortes telefónicos debidos al mal tiempo. No había dado dos pasos cuando de nuevo sonó el teléfono, rápidamente lo volvió a coger y de nuevo preguntó si había alguien… al otro lado de la línea pero nadie contestó, aunque esta vez escuchó algo que las otras veces no había oído, se escuchaba con claridad, tal vez con demasiada claridad, sonaba como un goteo -cloc, cloc…- Sari volvió a preguntar - ¿buenas noches, hay alguien?- pero nadie contestó. La muchacha comenzaba a estar algo preocupada y decidió llamar a la policía del pueblo para comunicarles lo sucedido, descolgó de nuevo el teléfono y cuando se acercó el auricular a la oreja volvió a escuchar -cloc, cloc…-. Atónita soltó el teléfono y retrocedió unos pasos… no entendía qué estaba ocurriendo. Con miedo cogió el auricular y lo colgó se dirigió al salón principal donde había otro teléfono e intentó volver a llamar desde él pero antes de que ella lo descolgase, este sonó con un timbre que ya estaba comenzando a desquiciarla -ring, ring…- Esta vez tardó más en coger el teléfono pues lo que podría sonar al otro lado la intranquilizaba; finalmente lo descolgó y se lo acercó poco a poco a la oreja como sabiendo ya de antemano lo que iba a escuchar -cloc, cloc…- es lo que oyó. Aterrada tiró el auricular al suelo con rabia y le gritó de forma histérica al teléfono -¿quién es?, ¿qué es lo que quiere?- pero el teléfono solo contestaba -cloc, cloc…- De nuevo lo volvió a colgar entre sollozos, pero una vez colgado éste volvió a sonar, la muchacha aterrada ya no se atrevió a descolgarlo y decidió coger a los niños e irse con ellos al pueblo en busca de sus padres y la policía, subió corriendo la escalera que llevaba al cuarto de los más pequeños mientras por toda la casa resonaba -ring, ring…-.

Abrió la habitación de los niños pero ellos no estaban en allí, sin apenas podérselo creer abrió la habitación contigua en donde dormían Nancy y Sandra y ellas tampoco se encontraban en la habitación. El pánico se apoderó de ella y comenzó a gritar enloquecida pidiendo que parase el incesante timbre del teléfono, pero éste no cesaba -ring, ring…-. cogió el teléfono que se encontraba en el pasillo y antes de dejarlo descolgado para dejar de oír su timbre volvió a escuchar el sonido de las gotas que caían -cloc, cloc…-.

Comenzó a correr por toda la casa buscando a los niños, recorriendo cada una de las estancias mientras en su cabeza no paraba es escucharse un tétrico y a la vez incesante goteo -cloc, cloc…-. Una por una recorrió todas las habitaciones sin éxito, los niños no aparecían por ninguna parte, sólo le quedaba mirar en el ala oeste del caserón destinado al personal que trabajaba en la casa, cogió una llave maestra para entrar en los aposentos privados de los trabajadores pero en ellos no encontró nada, entró en el baño del servicio empujando bruscamente la puerta, allí estaban.

Sus ojos desorbitados no podían creerse la escena que tenían delante.

Atónita contempló cómo las cuatro criaturas estaban dentro de la bañera vacía, apilados unos sobre otros, habían sido degollados y metidos allí. La cabeza de la pequeña Nancy sobresalía de la bañera y de su cuello emanaba un hilo de sangre que recorría el borde de la bañera y caía sobre el auricular del teléfono descolgado produciendo un incesante goteo -cloc, cloc…-

Nunca se encontró al culpable y tuvieron que pasar muchos años para que la gente que pasaba cerca del caserón no sufriera un escalofrío al recordar los hechos.

Después de aquello la pobre Sari tuvo que tener ayuda psicológica hasta que a finales de los años setenta terminó con su vida arrojándose desde un octavo piso, dicen que por las noches cuando dormía no dejaba de escuchar las gotas de sangre que caían sobre el teléfono.

Desde entonces la casa esta deshabitada pues la familia González se mudo a la ciudad de Valencia intentando olvidar lo ocurrido y nadie quiso comprarla después de los hechos que en ella acontecieron.

Fin

Angel L. Blanco (Valencia) España.

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Una historia no tan sorprendente

La historia que les voy a contar ocurrió en La Huerta de Mataquito, sobre esa casa, que debe tener unos 200 años, hay varias historias que contar, pero lo haré en otra ocasión.

Esto pasó hace unos años, tendríamos mi hermana y yo uno 10 o 12 años (actualmente tenemos 21) y estábamos con unos primos más o menos de nuestra edad, conversando ya que hacía mucho tiempo que no nos veíamos. En eso mi hermana se paró para ir al baño y volvió algo nerviosa, pero no le dimos importancia, al ratito, uno de mis primos también se paró al baño, pero volvió de inmediato y miró a mi hermana, ella le dijo “tu también lo viste cierto?” y los dos salieron corriendo a donde una tía, mi otro primo y yo los seguimos y les preguntamos que había pasado.

Ellos nos contaron que en una pieza habían visto a un hombre vestido de negro que los miraba, mi tía al escucharlos se rió y dijo que esas cosas no pasaban, etc… Mi tía es en realidad bastante incrédula en ese tipo de cosas, aunque yo creo que es un mecanismo de auto defensa, porque ella vive sola en esa enorme casa colonial.

Al ver que mi hermana y mi primo insistían en lo que habían visto, mi tía los acompañó para que le dijeran dónde habían visto a ese hombre, ella los siguió y mi primo le indicó la pieza, ella miró con cara de sorprendida y se fue sin decir nada, nosotros no entendimos su actitud y ella nunca nos quiso decir nada, pero después nos enteramos que esa pieza era en la que dormía un amigo muy querido de mi tía, el que lamentablemente había fallecido.

Pero también había pasado otra cosa extraña en esa pieza, un día después de la muerte de su amigo, mi tía entró a la pieza y vio que en medio del suelo había crecido una plantita, ella quedó muy extrañada porque es imposible que crezca una planta en una pieza donde no entra mucha luz y además debajo del suelo hay una capa gruesa de cemento.

Mi tía llamó al curita del pueblo para que le dijera algo y este le dijo que seguramente era algún mensaje de su amigo, pero era ella quien debía interpretarlo… Su interpretación es que sin duda hay algo más allá de la muerte, que permite que nuestros seres queridos que ya han partido puedan de alguna forma comunicarse con nosotros.

Bueno, traté de redactar lo mejor posible esta historia para que se entendiera bien. Espero que les haya gustado mi colaboración, aunque se que estas historias no son tan sorprendentes como otras que están publicadas, pero quise mandarlas para ver si les interesaban.

Se despide con cariño Gabriela Palma desde Santiago de Chile.

Hasta pronto.

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La dama de Negro

Cuenta la leyenda que en un pueblecito cántabro de cuyo nombre no quiero ni puedo acordarme, de esos perdidos entre montañas y que en invierno quedan incomunicados, de esos que a menudo son tapados por la niebla y cuyas casas son aún de piedra y madera, sus gentes guardan un antiguo e insólito secreto. Dice también la leyenda que en dicho pueblecito hace ya más de 50 años que algunos de sus habitantes han vivido atemorizados. Estos habitantes son los que recuerdan un hecho que cambió la vida del pueblo para siempre. Un hecho que, bien por injusticia, bien por su crudeza, no ha sido nunca revelado a forasteros o a localidades cercanas, de tal modo que el secreto de momento ha quedado guardado dentro de los límites del pueblo y de la mente de sus más ancianos habitantes.

Este hecho, increíble e incomprensible para todos aquellos que no lo vivieron, cuenta que en las afueras de la localidad, y casi escondido entre una espesa arboleda, hay un edificio que había servido muchos años antes como un psiquiátrico. Allí enviaron a muchísimos hombres y mujeres que habían perdido la razón, a muchos que cometieron atroces asesinatos o que se les consideraba peligrosos a lo largo y ancho del territorio español.

Cuando pasó el tiempo y tanto el personal del psiquiátrico como los enfermos fueron reubicados en otros centros más cercanos a las grandes urbes, llegó el punto en el que el psiquiátrico se vació oficialmente. Pero, como en casi todas las versiones oficiales, hubo parte de la verdad que se ocultó, ya que en el pueblo empezó a circular el rumor de que a ciertos enfermos problemáticos, los servicios de salud o las administraciones pertinentes decidieron que salía más rentable hacer con ellos un ejercicio de “olvido�?. Estos rumores se fundamentaban en testimonios de celadores del psiquiátrico a los que amigos o conocidos del pueblo les habían oído quejarse de la atrocidad que se estaba cometiendo al dejar allí a muchos enfermos atados con correas a sus camas, gritando, abandonándoles sin alimento ni agua, y sellando e insonorizando sus habitaciones para que nadie pudiera saber nunca más de ellos.

La atrocidad no se llegó a producir totalmente, ya que la idea fue demoler aquel edificio totalmente con los inquilinos que habían “olvidado�? dentro. Por una razón o por otra el edificio no llegó a demolerse, así que allí quedó el psiquiátrico olvidado por todos, con sus inquilinos dentro y abandonados a una muerte segura y horrible.

Pero lo que no se podía esperar nadie fue lo que ocurrió después. Pocas semanas tras el abandono del edificio, muchos habitantes del pueblo empezaron a oír feroces gritos por las noches que provenían de la espesa arboleda, gritos que pronto pudieron identificar como procedentes del edificio del psiquiátrico. Los habitantes entraron en un silencioso pánico general, ya que nadie quería hablar de ello, y preferían callar ante lo que parecía un hecho imposible. ¡Aquellos locos ya deberían estar muertos, llevaban más de un mes sin alimento ni líquido, encerrados, atados!

La situación se empezó a complicar aún más ya que, unido a los terribles gritos nocturnos, a los lúgubres alaridos provenientes del antiguo psiquiátrico, los habitantes del pequeño pueblo notaron cómo cada noche desaparecían animales de sus granjas y corrales: gallinas, cerdos, vacas… Cada mañana faltaban más animales y aparecían trozos de algunos de ellos por el pueblo. Rastros de sangre salían desde las cercas del ganado y prácticamente no había nadie que no se hubiera percatado de que dichos rastros conducían camino del antiguo psiquiátrico a través de la espesura de la arboleda.
Hubo quien, además, advirtió que había visto por las noches a lo lejos a una mujer vestida de negro, de aspecto fantasmal y armada con una daga, destripar a los animales y llevarse muchos de ellos, para luego perderse en la negrura de la noche camino del siniestro edificio.

Pasaron las semanas, y en vista de las pérdidas de ganado en el pueblo, un día de fin de año los vecinos decidieron poner fin al robo de animales, aunque muchos de ellos se temieran que las desapariciones eran obra de un fantasma. Así que noche tras noche montaron guardia en todos los corrales y cercados, hasta que por fin una noche dieron con algo.

Uno de los vecinos que vigilaba encontró al ladrón con las manos en la masa y llamó al resto de personas que montaban guardia, que rápidamente se unieron a él. Delante de ellos, como si los espectros realmente existieran y fueran algo tan natural como el día o la noche, había una figura tapada con una manta negra, levitando unos centímetros sobre el suelo, con una daga que movía diestramente con una mano mientras decapitaba un pollo sujeto con la otra. La figura pareció percatarse de la gran expectación que estaba provocando sobre los habitantes del pueblo, que, armados con antorchas, guadañas, palos y otras armas espontáneas, no paraban de mirarla.

Con una velocidad sobrenatural, la figura partió “volando�? literalmente con el pollo muerto en la mano hacia el edificio, confundiéndose en la negrura de la noche. Todos los vecinos, sin dudarlo, y venciendo el miedo a lo sobrenatural debido a que la masa humana reduce el temor, corrieron raudos hacia el oscuro y viejo edificio para atrapar al ladrón y detener la matanza de sus animales.

Al llegar allí, entraron salvajemente al edificio iluminándolo con sus antorchas. No encontraron nada en el primer piso, sólo viejas camillas y mesas quirúrgicas con telarañas. Pero, al subir al siguiente piso, todos ellos se detuvieron y quedaron petrificados al ver el repugnante espectáculo que tenían ante sus ojos. En la sala que se abría ante sus narices había varias decenas de cuerpos famélicos, encogidos, de largas melenas y que se les notaban todos los huesos. Les miraban en asustadizas posturas, tirados por el suelo, acurrucados en los rincones, mientras cientos de trozos de animales y gran cantidad de sangre estaban esparcidos entre ellos y por sus cuerpos. En el centro, la figura de la dama con la manta negra permanecía de pie, levitando, con el pollo ensangrentado y la daga en las manos.

Todos los vecinos salieron huyendo despavoridos en una torpe carrera. ¿Los enfermos olvidados? ¿Fantasmas? Nadie supo quiénes eran los humanos o tal vez los espectros que allí estaban. A partir de entonces, cada fin de año los vecinos de este pueblo dejan, antes por temor y ahora por tradición, algunas gallinas o cerdos u otros animales en la entrada de la arboleda, y gracias a ello, dicen los viejos del lugar (a los que ahora se les considera que cuentan batallitas inventadas) que los gritos no se han vuelto a escuchar por las noches. Lo que bien es cierto, es que esos animales cada mañana de año nuevo han desaparecido.

Autor: Ricardo Richter

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La leyenda del Chupacabra

ANTECEDENTES

No pocas veces se ha tratado de correlacionar las apariciones de ovnis con la muerte o desaparición misteriosa de animales en determinadas zonas.

A partir de 1974 comenzaron a publicarse noticias sobre casos de animales muertos misteriosamente en diversos puntos de Estados Unidos como Kansas, Nebraska, Iowa, Dakota del Sur, Colorado, Oklahoma, Minnesota.

A muchas de las víctimas les faltaba algún órgano (oreja, lengua, nariz, rabo u órgano reproductivo) mutilado con aparente precisión. Además los animales muertos aparecían “completamente sin sangre, como si su cuerpo hubiese sido secado con una aguja”.

En Puerto Rico, de febrero a julio de 1975, ocurrieron numerosas muertes de animales en circunstancias casi idénticas coincidiendo en la misma zona geográfica con docenas de casos ovnis y con otros fenómenos supuestamente afines.

Justamente veinte años después de los sucesos del llamado “vampiro de moca”, como se acuñó popularmente a la bestia y oportunamente reseñado en STENDEK por el ingeniero Sebastián Robiou Lamarche -números 22 y 23- se ha repetido el fenómeno de las muertes misteriosas de animales.

Agradecemos a nuestro compañero de Puerto Rico su colaboración en el aporte de información, así como las ideas que hemos tomado prestadas de sus históricos artículos.
EL CHUPACABRAS APARECE EN PUERTO RICO

El nacimiento del chupacabras, al menos en su edición moderna, se remonta al mes de marzo de 1995, cuando los vecinos de los municipios de Orocovis y Morovis en el interior de Puerto Rico descubrieron que los animales de las granjas eran atacados de una forma sensiblemente diferente a la habitual en los animales salvajes o en el hombre.

Conejos, pollos, cabras, etc. empezaron a ser encontrados totalmente desangrados, apareciendo los cadáveres con un simple y pequeño orificio, especialmente en la garganta. La plaga se extendió por la isla rápidamente.

Las primeras descripciones del misterioso asesino no aparecieron hasta seis meses después de la aparición de la epidemia. Fue en septiembre del pasado año cuando fue observado por Madelyne Tolentino, una ama de casa de Canóvanas, al este de San Juan.

Ésta y otras observaciones paralelas lo bautizaron en la zona como “El canguro” y “El conejo”.

Las descripciones lo presentaron como una horrosa entidad semejante a un canguro con colmillos y con un abombamiento en sus en sus ojos rojos y sus bocetos corrieron por toda la ínsula.

Y por gracia del ufólogo Jorge Martín, a través de INTERNET, la imagen se extendió al resto de la civilización.

Pero en Puerto Rico se iban sumando cadáveres al guarismo del vampiro. Nuevos aterrorizados testigos hacían sus descripciones y los artistas daban forma a sus palabras: humanoides, depredadores de pata hendida y retorcidas gárgolas de catedral. El terror estaba sembrado en las zonas rurales.

Las autoridades municipales organizaron unas doscientas partidas para capturarlo. Sectores políticos reclamaron una investigación oficial a un gobierno que ignoraba los dantescos hechos.

Algunos científicos señalaron que los responsables debían ser monos, perros u otro animal exótico que habite libremente en el país. Las necropsias no establecieron un patrón único de muerte: traumas en el cuerpo, infecciones bacteriales, perdida de sangre.

Pero los canovenses que decían haberlo visto, estas teorías estaban muy lejos de la realidad: Yo quisiera tener de frente a la gente que dice que el “chupacabras” es un perro o un mono, que me les voy a reir en su cara. No hay quien me diga que el monstruo ese que yo vi era real. Yo lo vi con estos ojos y no estoy loco, señaló exaltado el pescador Luis Angel Guadalupe.

El hombre narró que hace un par de meses se encontraba pescando con su cuñado cuando de pronto “una cosa horrible y con alas” se le presentó. Del susto el pescador soltó lo que tenía entre manos y se fue corriendo.

Entonces nos persiguió a mí y a mi cuñado hasta llegar a mi casa. Después de ese día no lo he vuelto a ver

Durante las primeras semanas de 1996, los ataques del chupacabras comenzaron a menguar, pese a que las referencias de la prensa sobre su actividad no habían disminuido.

Las temperaturas en esa época del año son frías con lo que se pensó en una posible hibernación en las montañas de la selva tropical de El Yunque, o en alguno de los muchos sistemas de cavidades que hay en las isla, especialmente alrededor de Aguas Buenas, a unos 50 kilómetros de San Juan.

Pero la tranquilidad no duraría mucho. Las alas del maligno ensombrecieron de nuevo la vida de los portorriqueños.

A principios de marzo Arturo Rodríguez, un granjero del Barrio Sumidero, en Aguas Buenas, notificó la pérdida de 30 gallos luchadores y gallinas. Los animales tenían punzadas en su garganta y en el cuerpo.

Se afirma que agentes del Departamento de Recursos Naturales realizaron una investigación in situ.

El sábado 9 de marzo, un chico llamado Ovidio Méndez estaba enterrando una gallina muerta cuando observó un extraño ser de 1,20 de altura caminando a dos patas. Su cuerpo era gris obscuro, poseía ojos alargados rojos, largos colmillos y las manos en forma de garra.La policia no encontró nada.

De todas formas no todas las personas estaban de acuerdo en que el Chupacabras fuera el responsable de las muertes de los animales. Una mujer creía que su conejo había sido asesinado por un perro.

Como suele pasar en estos casos, a falta de una explicación que resulte suficientemente convincente, las especulaciones comienzan a correr.

Así aparecieron sofisticados argumentos sobre perros con un colmillo, un simio delincuente, inconfesables experimentos genéticos y, cómo no, alienígenas. O el propio diablo cuando uno de los testigos afirmó que la aparición estuvo acompañada de un “olor fuerte a sulfuro”.

También fue detenida una santera, acusada de matar a los animales domésticos para sus ritos, pero es evidente que no podía ser la causante de todas ellas. Se dijo que debían ser diversos grupos Yoruba, pero lo cierto es que eso contradecia la hipótesis oficial hasta el momento: monos o perros.

La matanza continuó en el Barrio Sumidero, especialmente en los sectores de La Araña, La Vega y la Capilla donde centenares de animales domésticos, pollos, patos, ocas e incluso algunas cabras, corderos y vacas, fueron desangrados.

En uno de los ataques, además de las muertes causadas, el agresor arranco de sus goznes una puerta metálica de 4,8 metros por 4,2.Tal desproporcionada prueba de fuerza no hizo sino aumentar el terror de los habitantes de la zona.

En esos momentos el fenómeno del chupacabras ya había trascendido las fronteras insulares y se había extendido entre las colonias hispanoparlantes de Florida y Texas superando el ámbito de lo paranormal hasta el punto de que abrieron restaurantes con tan pintoresco nombre, un grupo música de salsa se apodaba “Los chupacabras” y se concebían otros proyectos.

Internet también disponía de su propio escenario en el World Wide Web. Los avispados comerciantes pronto lanzaron sus camisetas y otros productos con el retrato robot del sangriento devorador.

La bestia también inundó las tiras cómicas y los escenarios comenzaron a tomarlo en consideración.

El caso más notable es el de México donde las viñetas de sátira política han identificado al antiguo presidente Carlos Salinas de Gortari como un auténtico vampiro.

Diarios y revistas como The New York Times, Time International, The Washington Post, El Diario la Prensa (Nueva York) y Florida Today habían publicado artículos sobre los acontecimientos.

Canóvanas y su alcalde, José “Cheno” Soto Rivera, organizador de las expedicionaes para capturar a la fiera, habían sido inmortalizados por las cámaras de televisión del continente.

En los estados norteamericanos, la historia de este fabuloso canguro se ha mezclado con las del Diablo de Jersey, un personaje procedente de la mitología indígena y cuya presencia se denota en los últimos 260 años, contándose 2.000 supuestos testigos, siendo un clásico dentro de la zoología fantástica o criptozoología.

Conforme crecía el alud en Puerto Rico, aparecían nuevas especulaciones, generalmente gratuitas y a cual más pintoresca.

Así el hermano Carmelo, un ejemplo de los autotitulados como psíquicos, pontificaba que las mutilaciones procedían de “una raza de vampiros que se complacen con la sangre animal” y que sólo se puede terminar con ellos usando “un rayo láser o una bala de plata”.

Con sus dotes clarividentes afirmó que estos seres no atacan a los humanos porque la sangre está demasiado infectada de toxinas y de grasas…

Por su parte, un grupo ufológico de corte fanático conocido con el acrónimo de NOVA indicó que el chupacabras era una de las 20 criaturas que habían descendido a la Tierra procedentes del espacio.

Su repugnante misión consistiría en realizar experimentos con sangre humana con el objetivo de liberar perniciosos virus como el VIH causante del SIDA. Este grupo paranoico se dedicó a acosar a testigos e investigadores indicándoles que contaba con el respaldo de “una organización secreta del gobierno”.

Sus actividades no se detuvieron hasta que fueron expuestas por el ufólogo Jorge Martín en su programa de radio Ovnis Confidencial.

Sobre Puerto Rico recae la pésima reputación de ser campo de pruebas para armas secretas experimentales que van desde la Talidomida hasta armamento radiactivo, por lo que no fue difícil que algunos creyeran que el chupacabras era el resultado de un experimento genético cuya salvaje actividad había sido concebida por el gobierno norteamericano.

Pero las teorías no terminan aquí. Otros vincularon la llegada del chupacabras a la vieja e infundada creencia de que en Puerto Rico existen túneles que unen la isla con territorios continentales, especialmente con los Pirineos y Sudamérica.

Incluso se sugirió que la criatura había acudido desde el Más Allá durante una obscura ceremonia de santería. Esta macabra creencia tiene mayor predicamento entre quienes han sufrido daños causados por el chupa-cabras como si hubiesen sido víctimas de algún tipo de brujería o maldición que perjudicara su hacienda.

No obstante, la idea más extendida es que se trata de un ser alienígena, no en vano Puerto Rico se ha caracterizado siempre por una gran cantidad de avistamientos OVNI, lo que ha llevado a muchos a considerar a la isla americana como una zona caliente del planeta.

Estas mutilaciones tendrían el mismo origen que las que se produjeron con anterioridad preferentemente en el Medio Oeste americano, donde numerosas cabezas de ganado aparecieron halladas sin sangre ni glándulas endocrinas.

Esto se debería a una atrofia del tubo digestivo de los alienígenas, lo que motivaría consumir un preparado con la sangre y las glándulas endocrinas que absorberían a través de la piel. Esta explicación ha sido apuntada entre otros por Salvador Freixedo.

Los extraterrestres, mediante una técnica genética habrían creado un animal que cumpliría la misión de chupar la sangre.
EL CHUPACABRAS LLEGA A MÉXICO

El 1 de mayo de 1996 un reportaje en el programa de noticias Primer Impacto de la televisión mexicana alertaba a la población sobre el creciente número de mutilaciones animales en las regiones de Jalisco, Sinaloa y Veracruz, especialmente esta última en las poblaciones de Las Trancas, Tlaliscoyan y Nachital, cuya economía gira en torno al ganado caprino.

Sin embargo la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Veracruz no realizó ninguna investigación argumentando que se habían enterado a través de los medios de comunicación. La opinión de los expertos fue que se trataban de ataques de coyotes o murciélagos.

Las primeras especulaciones hablaban de una nueva especie de murciélago gigante de metro y medio de tamaño y un peso de unos 9 kg que podría haber inmigrado procedente de Sudamérica, algo así como los enjambres de abejas asesinas africanas.

José Burria, del Departamento de Agricultura Federal, atribuyó por su parte las muertes a algún coyote o felino, posiblemente exacerbado por la sequía en el norte del país.

Claro que no supo indicar por qué no habían ocurrido nunca antes en situaciónes semejantes.

Mientras, las historias corrían gracias a una prensa siempre ansiosa de aumentar sus dividendos, destacando en esta labor los periódicos Sol de Sinaloa y Sol de Occidente.

El miedo se iba extendiendo y las economías locales percibían los efectos de la poca predisposición a salir de sus hogares, sobre todo de noche, por parte de lugareños de las pequeñas poblaciones del norte de México.

Ellos argumentaban que un humanoide mujer-lobo aullaba y gemía en la obscuridad. Este hecho tiene, según se dice, un precedente en la inusual ola de mutilaciones animales que asoló la República Dominicana en 1978.

Las noticias de que seres humanos habían sido atacados por el chupa-cabras encendió mucho más los ánimos.

Teodora Reyes, vecina del villorrio Alfonso Genaro Calderón (sic), en el estado de Sinaloa, mostró por televisión unas extrañas “marcas de mordiscos”, que en realidad parecían laceraciones o quemaduras, producidas por una garra del chupa-cabras.

Sin embargo ella no fue la única. Angel Pulido, un granjero radicado en el estado de Jalisco, mostró pinchazos semejantes en su brazo derecho debidos, según señaló, a un gigantesco murciélago que se parecía a una bruja (!). Y el alud aumenta de volumen conforme progresa por la ladera descendente y aparecen nuevas “víctimas” con pinchazos en puntos diversos del cuerpo y de los que no poseían conciencia.

En el estado de Nayarit, la policia judicial, según se dice, abrió fuego contra un chupacabras en plena fuga antes de saltar una cerca de 1,80 m.
UN POCO DE SOCIOLOGÍA

En ninguno de los dos paises se ha prestado una atención especial a los sucesos desde la perspectiva oficial.

En México las autoridades federales han reiterado que todos los incidentes investigados apuntan a que se trata de lobos o coyotes.

Sin embargo, Marielena Hoyo, directora del Zoo Chapultepec de la ciudad de México, reconoció la antigüedad histórica de los sacrificios de animales y se refirió a una descripción del Levítico en la que se denota el uso de herramientas perforadas para derramar la sangre animal para propósitos rituales, a lo que añadió que la seguridad de su institución había sido reforzada por si alguien quería emular al chupacabras.

Pese al poco tiempo transcurrido desde la aparición de este particular vampiro, rápidamente se manifestó un fenómeno social y comercial entorno a la bestia.

Aparecieron llaveros, camisetas y viajes turísticos por los pagos donde el depredador exibía sus mejores aptitudes.

Algunos medios de comunicación han jugado un rol fundamental en la expansión entre la comunidad hispana allende Puerto Rico del fenómeno del chupacabras.

Tony Zavaleta, un antropólogo de la Universidad de Texas en Bronsville, indicó que los noticieros, con sus diarios y crédulos reportajes, habían convertido al chupacabras en una leyenda.

De acuerdo con Mark Glazer, un antropólogo de la Universidad de Texas-Pan American en Edimburg, esta leyenda es estable y duradera como lo es Nessie en el lago Ness.

El experto en folklore, James Griffith, de la Universidad de Arizona, cree que el crecimiento de la leyenda desde su germen inicial es una maravilla de la era electrónica, un invento popular transmitido por radio y TV.

También añadió que estaba interesado en ver si el chupacabras alcanzara el estatus de animales legendarios como La Corua, una serpiente acuática, o el Carbuncho, un pequeño animal de cuatro patas, a veces con alas, que despide luz en su frente, lo que permite ser observado en los campos del norte de Sonora.
CONCLUSIÓN

De lo poco que estamos seguros es que es un hecho el incremento de las muertes de animales “vampirizados” en Puerto Rico y México.

Se ha informado ya de casos en Costa Rica, El Salvador desde abril, Guatemala e incluso en la Amazonia. En Florida en marzo y desde abril en otros puntos de EE.UU como Cambridge (Massachussets), la ciudad de Nueva York, Nueva Jersey, San Antonio, San Francisco y Moscú en Rusia.

También se ha sabido que en 1993 una béstia de comportamiento semejante atacó en Bulgaria causando varias muertes humanas, según consta en la prensa del momento.

En Puerto Rico los científicos han atribuido los “ataques vampíricos” a caninos, de una rara variedad de un solo colmillo quizás y a fieros macacos.

En México, fueron coyotes y murciélagos, con su carácter distorsionado por la sequía.

Los testigos y propietarios de animales han sido calificados como incompetentes, desinformados e incluso mentirosos.

El biólogo Cedar García acuso a Jorge Martín y a Salvador Freixedo de ser “charlatanes” después de su aparición en la televisión pública de Puerto Rico. Escépticos y reputados ufólogos coinciden: fraudes, exageraciones e histeria.

Sin embargo para muchos quedan preguntas en el aire.

¿Por qué una sola marca de pinchazo?. ¿Cómo puede penetrar con suficiente profundidad en animales vivos para extraer su sangre?. ¿Que tipo de extraña baba es la que deposita sobre sus víctimas?. Y sobre todo ¿Qué está viendo la gente?. Quizá todo sea el mito de la bestia extraterrestre, pero vale la pena estudiarlo.

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El Barco Negro

Hace ya mucho tiempo..tiempales que una lancha cruzaba de Granada a San Carlos..Una vez muy cerca de la Isla redonda alguien hacia señas con una sabana blanca para que esta lancha atracara.
Cuando los marineros se acercaron a la isla solo escuchaban..Ay…..Ay……Ay…..Ay…
Las dos familias que vivian en la isla se estaban muriendo envenenadas..pues se decia habian comido de una res que habia sido picada por una culebra Toboba.

Por favor llevennos a Granada.. dijeron
y el Capitan pregunto de que quien pagaria por el pasaje..

No tenemos reales..dijeron los envenenados..pero le pagamos con platanos.
Quien corta la leña o los platanos pregunto el marinero.

Yo llevo una carga de chanchos para Los Chiles y si me entretengo alli ustedes se me mueren en la barcaza… les dijo el capitan.

Pero nosotros somos gente..dijeron los moribundos..

Tambien nosotros dijeron los lancheros..con esto nos ganamos la vida.

Por Diosito grito el mas viejo de la isla..no ven que si nos dejan nos dan la muerte?

Tenemos compromiso …dijo el Capitan.
Y en facto se volvio con los marineros y ni por mas que se estuvieran retorciendo del dolor ..ahi los dejaron.
No sin antes la abuela de una familia de la isla ..levantadose del tapesco en donde estaba postrada..les echo una maldicion…

“Malditos..a como se les cerro el corazon..asi se les cerrara el lago”…

La lancha se fue. Cogio altura buscando San Carlos y desde entonces perdio tierra. Eso cuentan. Ya Ellos no vieron nunca tierra. Ni los cerros podian ver, mucho menos las estrellas en el cielo les pueden servir de guia….Ya tienen siglos de andar perdidos.

Ya el barco esta negro, ya tiene las velas podridas y las jarcias rotas.

Muchos lancheros en el Lago de Nicaragua aseguran que los han visto..se topan en las aguas altas con el barco negro…, sus marineros barbudos y andrajosos les gritan..
Donde queda San Jorge? Donde queda Granada? pero el viento se los lleva y no ven tierra..Estan malditos.

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La Atlantida

La Atlántida, ¿un mito?¿Un deseo de creer?¿Un recuerdo ancestral?¿Una fábula de Platón?¿Un enigma geológico? ¿Es la Atlántida algo más que un nombre tan acertado que cualquier experto en marketing daría su sueldo por encontrar uno de similar éxito? En las líneas que siguen vamos a contarles algo que quizá ya sepan, porque hay pocos temas de los que la Humanidad ha escrito tanto.

El filósofo griego Platón escribió unas obras llamadas Diálogos en las que trataba de explicar su concepción del mundo. Dos misteriosos diálogos fueron los llamados Timeo y Critias. En ellos, en apenas unas líneas, unas veinte páginas de un libro normal, Platón escribió la noticia acerca de un continente gigantesco que había desaparecido en un sólo día y una noche, tragado enterito por el mar oceáno. Platón citaba como fuente al historiador Solón, quien habría oído en Egipto la historia de la desaparición de una “isla del oeste”. Eso ocurrió, según Platón, 9.500 años antes de su época (427-347 a.C.), y la isla tenía una superficie de once mil kilómetros cuadrados, más grande que China. Los atlantes constituyeron una sociedad superdesarrollada pero se alejaron de su dios y sobrevino el castigo divino, haciéndolos desaparecer para siempre. Al parecer Platón iba a escribir las razones de Zeus o su homólogo dios de los atlantes para condenarlos así, pero la muerte no le dejó terminar esa parte de sus Diálogos.

El continente de la Atlántida estaba, como su nombre indica, en el océano Atlántico, entre la costa oeste del sur de Europa, y la del este de América. Curiosamente, Atl significa agua en lengua náhuatl. Cuentan las leyendas que hasta el primer siglo antes de Cristo no se podía navegar por las aguas que se extienden entre las costas de España y el Golfo de México. Las Columnas que Heraklés colocó en el Extrecho de Gibraltar y el “Non plus ultra” tenían una razón de ser: por toda el agua del océano flotaba una masa informe compuesta por lodo solidificado, como placas de piedra pómez, restos del fenómeno que hundió a la Atlántida.

Aceptemos la leyenda: el dios de los atlantes decide castigar a su pueblo. ¿Qué arma o herramienta usa para ello? Un cataclismo de dimensiones desacostumbradas origina un cráter en el suelo submarino tan profundo que el magma sale a la superficie arrojando chorros de materia incandescente y hundiendo el continente. Dicen algunos que el deslizamiento de las placas continentales confirma que si bien es posible comprobar que el continente americano se separó de Europa, Africa y la Antártida, pues sus siluetas parecen encajar como un puzle, en la zona correspondiente al Caribe y a España queda un espacio vacío de una extensión similar a la atribuida a la Atlántida. Otra teoría apunta la posibilidad de que un enorme meteorito fuera el causante de la perforación de la superficie marina que desencadenó todo el proceso, para lo que se basan en la concentración de cráteres existente en la zona de Carolina, ocasionados por los supuestos fragmentos de ese meteorito gigante que habría caído sobre el oceáno. Además de estas causas, se apuntan otras como la simple erupción volcánica como lo que sucedió con la isla de Krakatoa en 1883, la elevación del nivel del mar o la llamada subducción continental, es decir, una placa oceánica tragada bajo una placa continental. Todas estas hipótesis han sido rebatidas por los científicos y el enigma permanece.

A todo ello hay que sumar las que se han calificado como evidencias de la existencia de la Atlántida, los restos de la Atlántida, bien en forma de sus cumbres más elevadas, bien como restos arqueológicos, y las misteriosas despariciones en el triángulo de las Bermudas.

Dicen que algunas islas son restos emergidos del antiguo continente, o bien, las cumbres más altas del mismo. Ocurriría con las Antillas, las Canarias o las Azores. Además, se añade otra leyenda a la ya existente: el triángulo de las Bermudas cobijaría en su seno restos de la avanzada tecnología de los atlantes, máquinas que en determinadas condiciones aún funcionarían, destruyendo o interfiriendo electrónicamente en los sistemas de barcos y aviones que pasan cerca de llamado Triángulo de la Muerte, entre Bermuda, Miami y Puerto Rico. Por último, se han llegado a identificar nada menos que auténticos caminos y paredes, el llamado Muro de Bimini, una construcción con un material difícil de hallar en la naturaleza, la micrita. Lógicamente, los geólogos aseguran que se trata del fenómeno conocido como roca de playa del que también existen otros, aunque escasos, como en Australia.

Los narradores de leyendas americanos cuentan que en tiempos remotos existieron no uno, sino dos continentes más. La Atlántida, por el lado del Oriente, y el Continente de Lemuria, por el Poniente. En los dos la sociedad había alcanzado cotas altísimas de desarrollo en todos los campos. Pero los mares se levantaron y lucharon contra las montañas. Algunos lemures se salvaron en potentes barcos, y arribaron a las costas americanas del Pacífico, llevando allí sus costumbres y creencias, y se asentaron en tierras de Incas y la Isla de Pascua. Por el otro lado, por el Golfo de México arribaron en oleadas grandes grupos de supervivientes de la Atlántida, miembros de las distintas naciones que la formaban, y que luego se llamaron mayas, totonacas, mixtecas o zapotecas. Algunos, como los teotihuacanos, llegaron hasta el altiplano, temerosos de que un nuevo cataclismo pudiera volver a hundir las costas de su nueva tierra.

Y de esta manera legendaria se explica la divergencia de culturas de las costas americanas (peruanos, incas, viricochas…) y de manifestaciones (los gigantes del Machu Pichu, el valle de Nasca, los monolitos de Tiahuanaco…) Eso explica también los avanzados calendarios, los numerales, la astronomía y las técnicas arquitectónicas que les permitieron las grandes construcciones. Dicen que la leyenda la contaban los olmecas, una raza de la que no se conserva ningún escrito, porque sobrevivió a una tragedia imposible de olvidar.

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El Triangulo de las Bermudas

¿QUE ES EL TRIANGULO DE LAS BERMUDAS?

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El Triángulo de las Bermudas siempre ha sido una zona peligrosa y de misterio, ya que las desapariciones de marineros, pilotos y turistas nunca han sido resueltas.

Los elementos de información en torno a esta zona son intrigantes: en una parte del océano Atlántico occidental, de forma más o menos triangular, comprendida entre las Bermudas, Florida y el meridiano 40, han venido desapareciendo durante los últimos treinta años numerosos aviones y barcos sin dejar ningún rastro de lo que pudo ser de ellos, ya que jamás se han hallado restos ni supervivientes.

Todo lo que alguna vez entró ahí, nunca se le volvió a ver. Desde barcos y buques que navegaban por esa zona; aviones a los cuales se les vió entrar a una neblina para esfumarse sin dejar indicio.

DESAPARICIONES SIN RESPUESTA:

Durante toda la historia, han habido reportes de desapariciones en el Triángulo de las Bermudas. La parte extraña es que nunca han habido restos en el mar; si hubiera sido un naufragio, los equipos de búsqueda habrían encontrado partes del barco como salvavidas, restos del barco, balsas o al menos una mancha de aceite en el agua. Nunca se ha conseguido nada de eso en sus búsquedas.
Los mensajes de algunos aviones, antes de su desaparición, no daban alguna indicación de anormalidad; en efecto, en un momento dado todo estaba marchando normal y al siguiente minuto, todo había desaparecido sin la menor advertencia.
El número de desapariciones sin hallazgo es completamente impresionante y aterrorizador. Lo más misterioso es que no pudieron ocurrir por un huracán o ciclón porque la mayoría de las desapariciones se dieron en buen tiempo.

Según los relatos de los días de la navegación a vela, las Bermudas y la zona más al sur fueron ciertamente denigradas durante cientos de años por la desaparición de navíos cuya suerte pasó a llenar la larga lista de barcos extraviados en el océano, desapariciones habitualmente atribuidas a piratería, tempestades o motines. Sólo en el siglo XIX, y especialmente en el siglo XX, con la mejora de las comunicaciones y de los registros de barcos, se comenzó a pensar que había algo inquietantemente cautivador en tan elevada suma de pérdidas, en especial la ausencia de supervivientes, de restos o cuando la comunicación por radio se generalizó, de indicaciones respecto a lo que estaba sucediendo o había ocurrido con los buques desaparecidos. Por añadidura, buen número de tan misteriosas desapariciones afectaban solamente a los pasajeros y tripulantes; por lo demás, los navíos abandonados parecían estar perfectamente en orden, con sus diarios a bordo, botes salvavidas, cargamento e, incluso, efectos personales en su sitio.

El Triángulo de las Bermudas simpre será una fuente inexplicada de miedo y un enigma misterioso sin explicación. Pero si los barcos, aviones y buques no desaparecieron a causa de fenómenos naturales, ¿qué les ocurrió? ¿A dóde se desvanecieron los tripulantes? ¿Qué pasó con los restos del barco o el avión? Pero más importante, ¿dónde están?

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