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EL UNGÜENTO DE LA BRUJA
Durante los lejanos días de la reconquista los cristianos lucharon esforzadamente contra los moros, recuperando kilómetro a kilómetro el territorio Vasco. Pero por más enemigos que mataban, en el siguiente combate los moros tenían nuevas tropas de repuesto, en cambio los soldados cristianos disminuían cada vez mas. Parecía que el número de moros era infinito, y lo peor ocurrió cuando durante una batalla un caballero reconoció a un moro que había matado hacía algunos días.
Para no descorazonar a sus hombres el caballero no dijo nada, en cambio decidió investigar que tipo de malas artes utilizaba el enemigo. Para ello se escondió entre los difuntos que cubrían el campo de batalla y esperó inmovil hasta el anochecer. Así llegó la media noche, y entonces escuchó unos pasos vacilantes en el silencio sepulcral.
Una anciana vagaba entre los muertos, al principio el caballero pensó que se trataba de una mendiga, que por hambre robaba entre los cadáveres, pero entonces vió que llevaba con ella un pequeño caldero, y que al acercarse a un cadaver moro extraía un ungüento del caldero y untaba con él las heridas del muerto. Al poco tiempo los moros atendidos por la bruja empezaron a levantarse uno a uno, y se marcharon para reunirse nuevamente con su ejercito.
El caballero esperó pacientemente, y poco antes del amanecer, cuando ya no quedaban mas moros por revivir y solo él y la bruja quedaban en el campo, el caballero se levantó rápidamente y capturó a la bruja antes que pudiese escapar al bosque cercano.
Al verse descubierta la bruja rogó por su vida, lo tentó prometiéndole enseñarle a preparar el ungüento prodigioso, incluso prometió enseñarle todos sus maléficos conocimientos, mas el caballero no estaba interesado en ganar nada a costa de su alma, y respondió al ofrecimiento matandola con su espada.
El caballero se llevó el ungüento, y contó a los demás lo que había visto. Al principio no le creyeron, hasta pensaron que había enloquecido por las desdichas de la guerra, pero después de la batalla el caballero usó la magia robada para revivir a los soldados cristianos, y entonces todos los que dudaron reconocieron que decía la verdad, y que había realizado un gran servicio a la cristiandad, al eliminar la ventaja de los moros y equilibrar las fuerzas de ambos ejercitos.






