LOS VILLANCICOS
Se atribuye al marqués de Santillana ser uno de los primeros que conpusieron villancicos, pues en 1445 hizo un poema cantado con todas las características de este género, pero fue en 1458 que Stúñiga Carbajales usó por primera vez el nombre de “villancicos” en una de sus composiciones.
Los villancicos se extendieron a plazas y mercados en la época decembrina, y en el siglo XVI alcanza su popularidad, y es utilizado por los misioneros para evangelizar a los indígenas en la Nueva España.
Los primeros villancicos novohispanos fueron compuestos por el poeta Pedro de Trejo, un fragmento dice
Virgen de Virgen nacido
Ella pura y puro vos
Hombre y Dios por ella sido
Que antes era solo Dios.
Otro poeta de aquel tiempo, Gonzalez de Eslava, también compuso villancicos, gracias a ambos poetas se difundió la filosofía cristiana, y se mezcló el sentimiento popular con los conceptos eclesiásticos, en las letras de lenguaje sencillo y hermoso.
Tambien los indígenas ya cristianizados compusieron sus propios villancicos. Muchos de ellos estan contenidos en los “Cantares Mexicanos del Mestizaje”, uno de ellos, el de Francisco Plácido, escrito en 1553 dice:
En la casa de plumas de
quetzal
en la orilla del camino
alli estas tu
la doncella Santa María
allí tu diste a luz
al hijito de Dios.
Los villancicos embellecidos con música e idioma nahuatl llevaron a muchos eruditos a cultivar este genero en el siglo XVII, haciéndolo clásico, y ejecutándolo a gran orquesta y coros, en las grandes catedrales de la Nueva España.
En el siglo XVIII los villancicos eran demasiado solemnes, además Carlos III los prohibió, pero Lope de Vega, Calderón de la Barca y Sor Juana Inés de la Cruz los registran, guardan y enriquecen con sus propias composiciones.
Para 1850 se popularizan los cantos de las 9 jornadas anteriores a la navidad, conocidos como petición de posada, la letra de aquellos tiempos decía:
los de afuera
“de larga jornada
rendidos llegamos
y así lo imploramos
para descansar”
los de adentro
“¿quien a nuestras puertas
en noche inclemente
se acerca imprudente
para molestar”
proseguia hasta que finalmente se cantaba
“abranse las puertas,
rómpanse los velos,
que viene a pasar
el Rey de los cielos”
La melodía y la letra evolucionaron y se simplificaron e hicieron mas accesibles, y ya casi en los albores de 1900 se publica el nuevo texto que aún se utiliza en los cuadernillos que acompañan las fiestas populares llamadas “posadas”.
La época del Porfiriato en México debilita la expresión popular del villancico, y es hasta que se consuma la Revolución cuando el ingenio del mexicano crea nuevas coplas y melodías llenas de folclore y mensajes de buena ventura.
Hoy aún se acostumbra cantar villancicos en la temporada decembrina, y si bien casi no se componen nuevos, si se retoman los anteriores en versiones mas acordes al gusto musical de la actualidad.





