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EL VIEJO
En 1875 nació en las barriadas del Puerto de Veracruz la petición del aguinaldo y la tradición de El Viejo, misma que empezó a formar parte de las fiestas decembrinas. Inició como una protesta social dirigida por M. A. Bovril el 24 de diciembre, quien con un grupo de jornaleros se dedicó a molestar a las familias por el rumbo del patio Panamericano mientras éstas celebraban la fiesta de Nochebuena.
Con latas, cencerros y tapaderas de peltre, en escandaloso peregrinar Bovril y su grupo recorrieron la barriada, hasta que fueron detenidos por la policía.
Hacia fín de año repitio Bovril su protesta, con mas jornaleros, quienes unidos por la inconformidad de no haber recibido aguinaldo, se manifestaron frente a las casas de sus patrones. De esta manera, ante la amenaza de perturbar con su escándalo, recibieron comida o licor, que luego compartieron como agasajo en algún solar.
Esta protesta después se hizo costumbre y evolucionó hasta perderse la violencia y la amenaza, que se sustituyeron con coplas cantadas al ritmo de guitarras y güiros.
La ocurrencia de representar al año viejo surgió de los almanaques que llegaban de Japón. En uno de ellos el personaje que representaba al año viejo tenía un notable parecido con un coreano de la cuadrilla de estibadores. Este coreano se vistió de Año Viejo y paseó por las calles seguido de un niño que representaba el año nuevo.
El éxito de la jocosa representación del Año Viejo fue tal, que posteriormente se organizó un grupo con guitarras y güiros, que acompañó al coreano en su paseo por las barriadas.
La costumbre de llevar al Año Viejo cantando y pidiendo aguinaldo se estableció a partir de esto.
Para 1907 los chiquillos llevaban al Viejo, en este caso era un muñeco de trapo con barbas de algodón sentado en una silla, y ante cada puerta solicitaban aguinaldo cantando las hasta hoy conocidas lineas:
“Una limosna
para este pobre viejo
una limosna
para este pobre viejo
que ha dejado hijos
que ha dejado hijos
para el año nuevo”
Este muñeco se quemaba al sonar las 12 campanadas, entre ruido de cohetes, cencerros, latas, etc. para que al consumirse desaparecieran con él las tristezas, sinsabores y preocupaciones del año que terminaba y se pudiese comenzar alegremente el año nuevo.
Hoy puede hablarse de 2 viejos, la persona que disfrazada de viejito pide aguinaldo de casa en casa, bailando al son del estribillo clásico, cantado por niños que le acompañan, y el muñeco de trapo lleno de aserrín y cohetes llamados “palomas”, que se quema exactamente a las 12 del 31 de diciembre.






