<- Volver al inicio
LAS PASTORELAS
La pastorela es un tipo de obra teatral muy típico de diciembre. Trata de la lucha del bien y el mal, del viaje de un grupo de pastores hacia Belén, y las tretas de los demonios para impedirles llegar a su destino. Son obras jocosas, a menudo escritas en verso, que mas recientemente incluyen sátira de la sociedad contemporanea, e incluso protesta social o política, siempre en todo burlesco.
Ya desde tiempo prehispanicos existían representaciones teatrales en México. Los aztecas gustaban mucho del teatro, que se dividía en culto y popular. El teatro culto se montaba en el palacio del emperador, en un sitio especial para esto, llamado Mexcoacalli. El teatro popular se representaba como drama en un terraplén cuadrado, descubierto, que se encontraba en la plaza del mercado, o en el atrio inferior de algún templo. En la plaza de Tlatelolco existía un teatro abierto de este tipo, y en Cholula también contaban con un escenario de este tipo, que se usaba para representaciones especiales durante las fiestas en honor de Quetzalcoatl.
Cuando los misioneros llegaron a Nueva España, durante la colonia, utilizaron el gusto de los indígenas por el teatro para cristianizarlos. Teatralizaron fragmentos de la Biblia, episodios de la vida de los santos, etc. Los libretos eran escritos en castellano o nahuatl, o en una mezcla de ambos. Aunque estas piezas se montaban en distintas fechas, relacionadas con diversas celebraciones religiosas, destacaban las que se representaban en las fiestas de Semana Santa, de Corpus, y la de Navidad.
Al principio estas obras se representaron en los atrios de las iglesias, de hecho, las misas y demas oficios religiosos para los indígenas se realizaban en los atrios, ya que los indígenas estaban acostumbrados a los actos religiosos al aire libre, y recelaban de entrar a los templos, sobre todo después de la matanza que sucedió en Cholula, cuando aún adoraban a sus dioses tradicionales en las pirámides. Así, el atrio de las iglesias era una capilla abierta, o capilla de indios, usada tanto para misas como para las representaciones destinadas a catequizar.
Con el paso del tiempo los indígenas se acostumbraron a entrar a los templos, y las representaciones pudieron hacerse en el interior, y a las obras que se montaban durante la navidad se les llamó “Pastorelas”, porque siempre contenían cantos y escenas de pastores, que acudían a visitar a la Sagrada Familia al portal en Belén.
Los jesuitas, que llegaron en 1572, impulsaron el teatro popular religioso en general, y enriquecieron las pastorelas retomando una forma teatral de la Edad Media: las llamadas “Natividades”, dramatizaciones que se montaban en las iglesias con motivo de la navidad.
La primera pastorela de la que se guardan registros data de 1527, y se representó en Cuernavaca, con el título de “La Comedia de los Reyes”.
Poco a poco las pastorelas evolucionaron tomando caracter propio y personajes singulares. Su trama principal es la lucha entre los pastores y el diablo, que refunfuña o rabia en su intento por impedir que los pastores acudan al nacimiento de Jesús, acontecimiento que inclusive pretende evitar. Destacan entre los pastores unos cuantos que van de lo ingenuo a lo tonto, segun el caso, y que suelen llamarse Bato, Blas y Gila. En el reparto puede haber uno o varios demonios, siempre encabezados por Luzbel; su contraparte, el arcángel San Miguel, también puede estar acompañado de otros arcángeles y ángeles. Por lo general la pastorela esta escrita en verso y matizada de humor.
Aunque en algunas regiones siguen representándose en las iglesias, en otras partes han abandonado estos espacios para ir a las plazuelas, calles, teatros y escuelas. Este cambio dió lugar a los tonos de crítica social y politica. Durante la Colonia la Inquisición llegó a prohibirlas durante los siglos XVI Y XVII, porque consideraron que atentaban contra las autoridades eclesiásticas y el orden público. La prohibición no las erradicó, no impidió su auge y su uso político. Durante la Independencia, las pastorelas sirvieron para avivar el fuego antiespañol y antinquisitorial. Mucho después, durante la Revolución, las pastorelas incorporaronn demandas de las luchas campesinas, actualmente, satirizan a los gobernantes corruptos y demás figuras de autoridad que no cumplen con lo que el pueblo espera de ellas.
Hoy destaca la pastorela de Tepotzotlán, por sus diablos y diablillos en papeles cómicos, y su vestuario, que recuerda las figuras de barro de Metepec; en Michoacán y Veracruz las pastorelas son especialmente jocosas, y en Jalisco tienen mayor dramatismo en la lucha del bien y el mal. Pero todas tienen en común el humor, y el final, en el que Luzbel como diablo mayor termina exclamando resignado “vencites, Miguel, vencites”






