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TÁRTALO
Se cuenta en el país Vasco que hace tiempo un cíclope habitaba el monte Sadar. Se llamaba Tártalo y acostumbraba robar corderos y hombres para devorarlos. Una tarde 2 pastores regresaban a su pueblo, luego de vender sus ovejas en una feria cercana. Ivan cantando despreocupados, por eso el cíclope los sorprendió. No tuvieron tiempo de correr, Tártalo atrapó a uno en cada mano y los llevó a su cueva.
Allí el cíclope los tiró a un rincón y sin dejar de vigilarlos encendió una enorme hoguera y colocó encima un gran asador, luego tomó a uno de los pastores, el que le pareció más gordo, lo mató de un golpe y lo asó.
El otro pastor vió aterrado como Tártalo devoraba a su compañero, más no pudo escapar porque el cíclope no le quitaba el ojo de encima.
Cuando Tártalo terminó de comer, cogió también al pastor sobreviviente, pero como le pareció flaco exclamó:
-¡Tendré que engordarte primero! para que no escapes te pondré este anillo
Entonces le puso un anillo de oro y lo arrojó al mismo rincón. La joya era mágica y repetía sin cesar “aqui estoy, aqui estoy”, además era imposible quitarsela.
El pastor esperó nerviosamente a que Tártalo se quedara dormido, luego corrió hasta el asador abandonado en el suelo y tomándolo como pudo, lo hundió en el ojo del cíclope.
Tártalo despertó entre furiosos alaridos, manoteando para aplastar al pastor, que escapó corriendo. Pero el anillo guiaba al cíclope y no podía dejarlo atras. Desesperado, el pastor corrió hasta un pozo, se arrancó el dedo con el anillo y lo arrojó a las aguas.
El malvado Tártalo, siguiendo la voz del anillo cayó en el pozo, del que no pudo salir, y murió ahogado en sus profundidades. Hoy los vascos todavía llaman ”Tártaloetxeta” o “casa de Tártalo” al sitio donde habitaba el monstruo.






