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LA PRIMERA OUIJA
Era el año 371 D.C. , en Constantinopla, donde reinaba el emperador cristiano Valente.
Varios cortesanos se reunieron en secreto para averiguar quien sería el siguiente emperador. Utilizaron un plato metálico grabado con las 24 letras del alfabeto griego, colocado sobre un trípode de madera. Entre humo de incienso e invocaciones paganas, un adivino sostuvo un anillo suspendido en un hilo por encima del plato.
Se interrogó a los espíritus y el anillo empezó a oscilar y saltar, poco a poco indicó las primeras letras de un nombre ” T,E,O”. Ya no continuaron pues uno de los cortesanos identificó al sucesor como Teodoro y nadie discrepó de su interpretación. Todos se retiraron cautelosamente después de jurar silencio.
Sin embargo el emperador Valente se enteró y fueron acusados de alta traición. El castigo por tal delito era la pena capital, y todos fueron ejecutados, hasta Teodoro, que no había participado en la sesión y no sabía nada al respecto.
La ouija hubiera quedado olvidada, pero apenas 7 años después el emperador Valente murió y el sucesor fué Teodosio. Desde entonces tanto la gente de alcurnia como el pueblo llano la ha consultado y hoy se le encuentra hasta en los supermercados, disfrazada de frívolo juguete.






