Escrito por Irma Hernandez,
November 30, 2007 a las 12:29 pm
· Categoria Españolas
En el pueblo de Arratia, en el país vasco, la gente cuenta que un día una mujer estaba muy atareada horneando pan y se enfureció con su hija pequeña, que insistía en jugar en la cocina.
Impaciente, la mujer sacó a la niña al patio mientras exclamaba:
-¡Desaparece y dejame trabajar!
Luego regresó a sus labores, que pudo terminar en paz porque la niña dejó de interrumpirla. Ya tranquila, la mujer se arrepintió de haberle gritado y fue por ella al patio. Mas no estaba ahí. Empezó a llamarla, la buscó por todo el barrio con ayuda de los vecinos, pero nadie la encontró.
Pasaron meses, años, la mujer no se resignaba, seguía buscando a su hija, preguntando por ella, hasta que un pastorcito le dijo que la había visto a las afueras del pueblo, en una cueva.
La mujer fue inmediatamente y en efecto su hija estaba jugando en la entrada. Feliz, la madre corrió hacia ella, mas la niña desapareció dentro de la cueva antes que pudiera acercarse. Lo mismo pasó durante varios días, así que la madre pidió ayuda a un sacerdote.
El sacerdote le dijo que horneara 7 panes y en el septimo pusiera una cruz, y que los colocara en fila frente a la cueva, cada uno mas lejos de la entrada, dejando el pan con la cruz al final.
Así lo hizo la mujer, y esperó escondida entre los arbustos. La niña salió, tomó el primer pan y corrió de regreso a la cueva, luego tomó de la misma manera los siguientes panes. Pero cuando tomó el pan con la cruz e intentó regresar, la cueva se cerró.
Entonces la madre aprovechó para tomar a la niña y correr. Cuando llegaron a casa, ella interrogó a su hija, pero la niña no pudo explicarle como había llegado a la cueva, poque ya no recordaba nada, solo atinó a decirle que estaba cumpliendo el deseo de su madre.
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