La Lorera
Este nombre se le atribuía a esta jovencita, por que cuidaba los maizales espantando los loros. Ella era una chiquilla proveniente del caserío de Naranjito en Huancabamba.
Ella quería estudiar pero no podía hacerlo ya que era muy pobre, es por eso que siempre después de su trabajo se ponía a llorar por su mala suerte.
Un día de aquellos, cuando la chica se encontraba en uno de sus estados de depresión, se le apareció un apuesto joven montado en un magro corcel. Esta aparición tan repentina le causo una gran impresión, que llevo a que la joven echará a correr del susto, pero poco a poco se fue tranquilizando, al escuchar las cariñosas palabras del joven.
- Oh dulce y encantadora muchacha cásate conmigo y te daré riquezas, le dijo el apuesto joven.
La chica al comienzo dudo de las hermosas palabras del joven, pero al recordar su pobreza y su mala suerte acepto.
El joven le hizo subir en su caballo y que cerrara los ojos.
El caballo tomo el camino de la laguna y así poco a poco se fue internando entre las aguas.
Cuando el caballo se detuvo, le dijeron a la joven que abriera los ojos, cuando los abrió, se dio cuenta de que se encontraba en un reino, rodeada de riquezas, con un magnifico palacio.
Para ese entonces los padres de la muchacha estaban muy preocupados por la repentina desaparición de la joven, ya que nunca había sucedido algo así. El padre de la chica iba al lugar donde la chica espantaba todos los días a los loros, gritando:
Hija donde estas ¿? Regresa a casa por favor, estamos muy preocupados por ti, pero estas peticiones fueron en vano.
Una mañana, el padre de la joven, madrugo espantando a los loros, de repente vio una figura de la chica que estaba sentada en la orilla de la laguna, en ese momento en padre corrió tras ella, gritando:
¡Hija ven! ¡A donde vas! ¡Ven que no te voy a castigar!
Pero la chica se zambullo rápidamente a la laguna y desapareció.
El padre desesperado fue al pueblo en busca del párroco para que lo aconsejara, tas una larga discusión decidieron regresar a la mañana siguiente para capturarla y traerla.
Cuando amaneció fueron la orilla de la laguna. Y vieron que ahí estaba la chica, sentada en la orilla, peinándose. El padre se acerco muy cuidadosamente y logro cogerla, amarrándola fuertemente para que no escapara.
Con mucha fuerza la llevaron al pueblo y la encerraron en el templo creyéndola segura.
A la mañana siguiente, fueron a verla nuevamente, pero la chica había logrado huir.
Se cree que vive en el fondo de la laguna con apuesto joven.





