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Archive for June, 2007

La piedra de Juluapan

La piedra de Juluapan Una piedra que existe desde que nació el mundo, y que guarda el tesoro de un gran rey.

Al noroeste de la ciudad de Colima y a distancia no muy larga, apenas la suficiente para que los montes se vean azules, se eleva un cerro largo, bastante elevado, llamado de Juluapan, en cuya falda y casi en la mitad del flanco, se levanta una enorme roca que, por la escasa distancia, no se alcanza a colorear bien de azul.

Dicha roca se destaca sobre el fondo índigo de la montaña como una erguida e inmensa catedral.

Tan notable peñón es de aquellas cosas que no escapan a la mirada de nadie; y yo, desde muy niño, lo contemplaba con cierto místico respeto por las relaciones fabulosas que tocante a él corrían de boca en boca entre los rapaces de mi edad.

No guardo recuerdos precisos de todo lo que entonces oí decir; pero hay uno que ha persistido imborrable a través del tiempo, y a él me voy a referir.

“El castigo consiste en que allí han de estar, con la piedra encima, amenazando caer eternamente” Al pie del cerro existe un pueblo de indios, llamado también Juluapan.

Y me decían (cosa que es aún corriente en aquellas regiones) que la piedra queda exactamente arriba del pueblo, a gran altura, y que para evitar que ruede hacia el villorrio y aplaste a toda la población, los indios la tienen sujeta con cables y aún con cadenas.

Que esa precaución data de tiempo inmemorial; y aún me decían que esa amenaza sempiterna era en señal de castigo por no sé qué graves crímenes cometidos contra los dioses por los moradores, en épocas lejanas.

La tradición, al llegar allí, se obscurecía, se borraba, más bien se truncaba, dejando en el alma del oyente el peso de un gran misterio.

Y yo, al contemplar desde lejos la inmensa roca erguida, me imaginaba las enormes cadenas, los nudosos cables, gruesos como troncos de árboles, largos como centenares de varas, tirantes como cuerdas de arpa, sosteniendo el gigantesco monolito, pero comenzando a podrirse por lo viejos…

-iQué será del pueblo y de su gente si la piedra cae?-me preguntaba interiomente.

Y sentía oprímirse mi alma de niño al pensar en la tremenda catástrofe.

-¿Pero por qué no se van los indios de allí?-preguntaba a los compañeros de mi infancia.

¿Por qué no se van a otra parte? -Porque no pueden: el castigo consiste en que allí han de estar, con la piedra encima, amenazando caer eternamente.

Y no saben si ha de caer de día o de noche.

Y nunca pude penetrar la razón de aquello.

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La villa de Castro Marim

La legendaria Villa de Castro Marim
La legendaria Villa de Castro Marim está ubicada cerca de la frontera española, concretamente a 3 km, separada de Andalucía por el rió Guadiana, este enclave está rodeado por la reserva natural do Sapal, siendo una de las zonas más húmedas de Portugal.

Los poco más de dos mil habitantes que conforman esta antigua fortaleza, hoy convertido en un entorno de casas blancas y restos históricos que aun nos recuerdan antaño, cuentan numerosas leyendas que envuelven de misterio a este enigmático lugar, además podemos contemplar dos castillos donde moros y cristianos libraron batallas sangrientas.

La historia de este pueblo se remonta al neolítico, pero sin duda no es hasta la guerra incansable entre moros y cristianos cuando este lugar empieza a cobrar un nivel histórico de auténtica importancia para el tema que nos ocupa, comenzando su punto más álgido en el año 1.242 cuando llegó la reconquista cristiana que arrebató nuevamente la fortaleza a los musulmanes bajo el mando de D. Paio Peres Correia, donde se libraron batallas sangrientas por toda la zona, siendo los muros del castillo San Sebastiao testigo del sonido de las espadas y los estremecedores gritos de los caballeros que combatían.

En el año 1.319 el Papa Juan XXII nombro a la Villa de Castro Marim primera sede orden de la Cristo, hasta 1.356, donde esta fue trasladada a la localidad andaluza de Tomares.

EN EL CASTILLO DE LA VILLA DE CASTRO MARIM EXISTEN LEYENDAS QUE DICEN QUE DURANTE LA NOCHE SE PUEDEN ESCUCHAR SONIDOS MISTERIOSOS QUE PARECEN RECORDAR LAS BATALLAS QUE UN DÍA SE LIBRARON ENTRE SUS MUROS

Nada más llegar al pueblo, nos dirigimos al castillo de la Villa de Castro Marim, edificación construida por los Árabes entre los siglos X y XII, llegando a convertirse en 1.910 en un monumento nacional.

Las leyendas y rumores que rodean a este castillo hablan de extraños sonidos durante la noche, que parecen recordar las sangrientas batallas que se libraron entre sus viejos muros, “pasos, relinchar y trotar de caballos, sonidos de espadas, etc..”

Los turistas que paseaban por el interior del castillo hacían referencia a la leyendas de fantasmas, algunos incluso bromeaban con la posibilidad de que se apareciera la figura espectral de algún antiguo caballero.

Lo cierto es que el lugar impresiona, todavía conservaba algunos recuerdos que te ponen los pelos de punta, como dos viejas horcas y algún aparato de tortura.

Al salir del castillo nos dedicamos a entrevistar a varias personas del pueblo, todas conocían las leyendas que escondía esa vieja villa, algunas incluso valoraban la posibilidad de que ciertas historias fuesen reales ya que algunos personajes de los cuales hablaban estas leyendas habían existido realmente.

EL FUERTE DE SAN SEBASTIAO FUE CONSTRUIDO EN EL SIGLO XVII COMO FORTALEZA DE DEFENSA DE LA VILLA, SIENDO A DÍA DE HOY UN LUGAR DE LEYENDAS DONDE EL FANTASMA DE UN VIEJO PRISIONERO SE APARECE A LOS NIÑOS

Otro de los lugares con leyenda es el Forte de San Sebastiao que fue construido en el siglo XVII justo en la colina de la Villa y fue utilizado como fortaleza de defensa, comunicándose con el castillo de la Villa de Castro Marim por un muro, del cual solo quedan algunos restos.

Justamente debajo del fuerte podemos observar varias casitas blancas, hasta allí nos desplazamos para entrevistar a varios de sus habitantes, entre las diferentes personas con las que pudimos hablar, conseguimos un testimonio en Castellano, el de Luis, un joven de 30 años que se encontraba cargando material de construcción en la furgoneta de su padre. La historia que Luis y otros lugareños nos contaron sobre este castillo, viene a relatar que hace siglos habitaba en él un prisionero que fue apresado de niño y permaneció toda su vida en el interior del castillo recluido, hasta que un día falleció, a partir de entonces según cuenta la leyenda, el fantasma de este prisionero se aparecía en el castillo para jugar con los niños, siendo testigos de estas apariciones solamente los más pequeños del lugar.

Algunas personas de la Villa aseguran que a día de hoy algunos niños han podido ver a este fantasma deambulando entre los muros de la fortaleza, eso si, no sin esbozar una ligera sonrisa, ya que consideran que son invenciones de los más jóvenes, o la propia imaginación que a sabiendas de esta leyenda les juega una mala pasada.

LA LEYENDA MÁS POPULAR DE ESTA VILLA HABLA DE MAURINHO FORTE, UN HOMBRE QUE SEGÚN LOS HABITANTES DE CASTRO MARIM, EXISTIÓ REALMENTE

En la plazoleta principal del viejo pueblo nos encontramos a muchos habitantes de la Villa, entre ellos conversamos con María Fernanda y Alicia Correa, quien estaban sentadas en un banco con varias personas más. Este amable grupo de personas fueron los que nos orientaron de forma testimonial en la leyenda más conocida de Castro Marim, la de Maurinho Forte, un hombre que vivía hace años en la Villa, el cual era poseedor de una olla llena de Libras y objetos de oro, pero durante una de las etapas negras de este lugar se vio en la obligación de enterrarlas por miedo que se la robaran. Pasado un tiempo cuando Maurinho Forte decidió recuperar la olla se encontró con algo tan absurdo como inexplicable. Una especie de bicho gigante le atacaba cada vez que se acercaba para intentar desenterrar el tesoro. Según la leyenda, Maurinho falleció sin haber conseguido recuperar su preciada olla llena de oro y sin haber comentado a nadie el lugar donde se encontraba enterrada. A día de hoy la leyenda continua y se rumorea que en ocasiones se puede ver vagar el alma de Maurinho por los campos que rodean a este pueblecito en busca de su tesoro.

Esta historia ha calado tanto en los portugueses que según nos contó Alicia Correa, llegaron a venir al pueblo desde Lisboa, un equipo de búsqueda con aparatos especializados para intentar encontrar este tesoro escondido. Además nos recalcó en varias ocasiones que Maurinho Forte existió realmente.

EN EL AÑO 2006 LA SEÑORA ARMINDA RITA ENCONTRÓ EN EL RIÓ GUADIANA UNA MANITA DE SANTO QUE FUE QUEMADA DURANTE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

Durante nuestro reportaje entrevistamos a muchas personas, pero sin duda hubo un testimonio que nos llamó la atención ya que tenía relación con la guerra Civil Española. Arminda Rita nos relataba como recordaba hace 40 años mientras caminaba con su padre por el poblado, como en plena guerra Civil española los republicanos se dedicaban a quemar y destruir todo lo que tenía alguna simbología religiosa en nuestro país, entre los numerosos destrozos, según las propias palabras de Rita, algunos llegan incluso a salpicar a este pueblo de Castro Marim debido a su cercanía con la frontera española.

También recuerda como los republicanos quemaron la imagen de un Santo, concretamente San Lucas de Guadiana. Aquella historia permaneció viva en su memoria desde entonces, hasta hace aproximadamente un año donde encontró en el rió Guadiana una manita de santo, concretamente la de aquella figura que vio como se quemaba hace cuatro décadas. Rita pasados unos meses del hallazgo avisó a su prima Linda que trabajaba en el Hotel Franco de Ayamonte, localidad perteneciente a la provincia andaluza de Huelva, para comentarle lo que había encontrado. A los pocos días entregaron la manita de Santo a las autoridades y llegaron incluso a entrevistarse con altos cargos políticos que agradecieron su honestidad al entregar este símbolo religioso. Además Rita también llegó a ser testigo de fenómenos inexplicables en el castillo de la Villa de Castro Marim, donde pudo presenciar como una puerta y una ventana que siempre permanecían cerradas con un candado, se abrieron en un momento en el que no estaban mirando.

UNA NOCHE DE INVESTIGACIÓN EN BUSCA DE REGISTRAR ECOS DEL PASADO

Después de recuperar fuerzas y cenar nos preparamos para lo que iba a ser una larga jornada de investigación, nuestra intención era intentar registrar en nuestros aparatos alguna imagen o sonido del pasado. El primer lugar donde fuimos a realizar grabaciones de tipo psicofónica y otras pruebas de registro de imagen con videocámara y cámara fotográfica fue al castillo San Sebastiao, donde ese antiguo prisionero, siempre según la leyenda, se aparece para jugar con los niños. Pasamos allí algo más de una hora y las esperanzas de obtener resultados positivos parecían comenzar a mermarse ya que no registramos nada anómalo en nuestros aparatos, ni presenciamos nada aparentemente extraño, así que decidimos acercarnos al otro castillo, al de la Villa de Castro Marim, lugar que al igual que el primer castillo donde habíamos estado, se encuentran situado en una colina, estando aislados de las casas, por lo que el silencio es absoluto, además como pudimos comprobar más adelante, incluso entre las mismas calles del pueblo imperaba ese aire silencioso. Estuvimos casi dos horas realizando grabaciones y experimentos audio-visuales en la entrada del castillo, ya que permanecía cerrado al publico a esas horas, sin embargo el misterio se nos presentó a gran escala, ya que nuestras grabadoras consiguieron captar cinco psicofonías, de las cuales tres de ellas parecen ser palabras en algún idioma extranjero que no llegamos a interpretar.

PSICOFONÍAS DEL CASTILLO DE LA VILLA DE CASTRO MARIM

Envundido escuchar aquí http://www.goear.com/listen.php?v=1396064

Alestocni escuchar aquí http://www.goear.com/listen.php?v=1d22e42

Germen guan escuchar aquí http://www.goear.com/listen.php?v=d05955c

Mohamed escuchar aquí http://www.goear.com/listen.php?v=1416d1a

El Domingo “ante mi pregunta de si me darían permiso para entrar en el castillo aparece esta respuesta” escuchar aquí www.goear.com/listen.php?v=a36c532

.Nuestro próximo objetivo era rastrear la zona verde que rodea a esta enigmática Villa, lugar donde según cuentan sus habitantes hay tesoro enterrado y se aparece el fantasma de Mourinho Forte, su propietario, que a día viene desde ese otro lado para seguir buscando su preciada olla de oro. La sensación en este lugar era incómoda, no te sentías agusto, es como si algo te invadiera por completo diciéndote que estabas metiendo las narices en una propiedad ajena, sin embargo, nos encontrábamos en mitad del campo, en un lugar sin casas, ni granjas, en esa zona no existía ninguna propiedad privada, pero aun así esa sensación hacía mella en todos nosotros, siendo quizás la sensación más curiosa que sentimos durante nuestra visita por la zona. Después de realizar grabaciones psicofónicas durante una hora pudimos percatarnos de que habíamos conseguido registrar tres psicofonías, dos de ellas hacían mención directa a la leyenda de Maurinho Forte, aquello nos dejó asombrados, ya que una de ellas era muy clara, que podíamos llegar a entender perfectamente

PSICOFONIAS POR EL CAMPO DONDE ESTA ESCONDIDO EL TESORO SEGÚN LA LEYENDA

El bicho “una voz femenina parece hacer referencia al bicho que atacaba a Maurinho Forte” escuchar aquí http://www.goear.com/listen.php?v=5089f6d

Hola Sadán escuchar aquí http://www.goear.com/listen.php?v=8083370

La olla “una voz parece hacer mención a la famosa olla que permanece enterrada por este lugar” escuchar aquí http://www.goear.com/listen.php?v=430d54e

Los resultados de la noche de investigación fueron bastante buenos, ya que conseguimos registrar algunas psicofonías muy interesantes y de buena calidad, sin embargo nos quedamos con un sabor agridulce, por no haber podido captar ninguna imagen extraordinaria, aunque ya sabemos que eso es mucho más complicado que registrar inclusiones psicofónicas, pero aun así, no desistiremos y volveremos a este enclave mágico en cuanto no sea posible para realizar una segunda noche de investigación y volver a conversas con los simpáticos habitantes de Castro Marim, los cuales se mostraron siempre amables ante nuestras constantes preguntas, por eso desde aquí me gustaría agradecerles su colaboración, ya que sin ellos no habría sido posible realizar este reportaje.

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Gota a gota

Todo comenzó a mediados de los años 60 en las afueras de Valencia en un pueblo llamado La Eliana, este pueblo como tantos otros de la franja mediterránea se dedicaba principalmente a la agricultura y más en especial a los cítricos, era un pueblo pequeño en el que como máximo habría unos quinientos habitantes y todos ellos se concentraban en las pocas calles que rodeaban a la plaza del pueblo, todos salvo la familia González que residían en las afueras del pueblo en una gran mansión que antiguamente pertenecía a los Duques de Flores. Era una casa preciosa, de altos techos e innumerables salones y habitaciones, todos ellos decorados con gran gusto.

La mansión también constaba de unos espaciosos jardines en los que era fácil perderse y todo ello rodeado por un muro por el que solo se podía acceder mediante una gigantesca puerta de acero forjado.

Allí vivía la familia González cuyo cabeza de familia era Joaquín González y se dedicaba por entero a sus negocios empresariales, su esposa era la Sra. Patricia González una distinguida dama de la aristocracia valenciana que además de ser una preciosidad era la madre de cuatro lindas criaturas. Los pequeños de la casa iban desde los cuatro meses que tenia José hasta los cinco años que tenia la mayor Nancy, que era igual de bonita que su madre. Era lo que podríamos resumir como una familia feliz.

La familia González tenia un servicio que estaba compuesto de una niñera, dos cocineras y otras dos mujeres que se dedicaban a la limpieza de la casa y las faenas del hogar, sin contar a los hombres que se encargaban del cuidado del jsrdín y de los pequeños arreglos que pudiese necesitar la casa por el paso del tiempo.

Mantenían una relación muy cordial con sus vecinos del pueblo pues en las fiestas siempre hacían una fuerte aportación de dinero que engrandecía los festejos.

En apariencia todo funcionaba de maravilla, dentro de pocos días llegarían las fiestas de Navidad y la familia estaba realizando todos los preparativos para que fuesen unas Navidades inolvidables.

Pasaron los días y por fin llegó la Navidad; toda la casa se llenó de colorido y en el jardín adornaron el abeto que tenían con giraldas y bolas de colores, los niños estaban encantados, todo eran risas y diversión y muy pronto llegarían los Reyes Magos cargados de regalos para ellos.

Llegó el día de Noche Vieja y los señores González se preparaban para asistir a una fiesta que daban en el pueblo, en la que iría a tocar una orquesta y habría baile hasta bien entrada la noche. Esa noche todo el servicio tenía fiesta menos la niñera ya que ella se tenía que quedar a cargo de los pequeños.

Una vez los señores González se hubieron marchado la joven niñera se dispuso a dar de cenar a lo críos y acostarlos. Los más pequeños no tardaron mucho en dormirse pero la preciosa Nancy y su hermana Sandra le pidieron a la joven que les contara un cuento para poder dormir, esta les contó un par de historias de su invención en las que aparecían príncipes y princesas y las niñas no tardaron en caer rendidas en brazos de Morfeo.

La muchacha ya algo agotada las arropó y con mucho sigilo salió de la habitación cerrando tras de sí la puerta.

Eran prácticamente las diez de la noche y se decidió a ir a comer algo a la cocina, la gran mansión se encontraba en un silencio sepulcral, tanto que a veces le recorría un pequeño escalofrío por el cuerpo.

Después de prepararse una ensalada y un pequeño bocadillo de jamón y queso se dirigió al comedor donde escucharía un poco de música mientras intentaba leer un poco.

Pasaron las horas y la chica se quedó dormida en el sofá. Sobresaltada se despertó, pues estaba sonando de forma incesante el teléfono, -ring, ring…- no paraba de sonar en ese momento ella no sabía exactamente donde se encontraba tardó unos segundos en darse cuenta que estaba en la mansión de los González.

Se levantó rápidamente del sofá y cogió el teléfono que se encontraba sobre una mesilla cerca de la lámpara. Descolgó el auricular pero al otro lado de la línea no se escuchaba a nadie; ella preguntó varias veces “buenas noches casa de los González ¿hay alguien ahí?”, pero nadie contestó… transcurrido un tiempo colgó el teléfono y se quedó mirándolo durante unos instantes, luego sin darle más importancia se fue a recoger los platos y el vaso que había dejado junto al sofá para llevarlos a la cocina, una vez allí los metió en la pila y cuando se disponía a limpiarlos volvió a escuchar el timbre del teléfono -ring, ring…- de nuevo salió corriendo hacia el comedor y sofocada cogió el teléfono. Tampoco esta vez se escuchó nada al otro lado, la muchacha algo preocupada preguntaba incesantemente -¿diga, diga?- pero nadie contestaba. Finalmente se volvió a cortar la comunicación.

Sari, que así se llamaba la niñera, pensó que sería un fallo de la central telefónica pues no era raro que durante esas fechas hubiese cortes telefónicos debidos al mal tiempo. No había dado dos pasos cuando de nuevo sonó el teléfono, rápidamente lo volvió a coger y de nuevo preguntó si había alguien… al otro lado de la línea pero nadie contestó, aunque esta vez escuchó algo que las otras veces no había oído, se escuchaba con claridad, tal vez con demasiada claridad, sonaba como un goteo -cloc, cloc…- Sari volvió a preguntar - ¿buenas noches, hay alguien?- pero nadie contestó. La muchacha comenzaba a estar algo preocupada y decidió llamar a la policía del pueblo para comunicarles lo sucedido, descolgó de nuevo el teléfono y cuando se acercó el auricular a la oreja volvió a escuchar -cloc, cloc…-. Atónita soltó el teléfono y retrocedió unos pasos… no entendía qué estaba ocurriendo. Con miedo cogió el auricular y lo colgó se dirigió al salón principal donde había otro teléfono e intentó volver a llamar desde él pero antes de que ella lo descolgase, este sonó con un timbre que ya estaba comenzando a desquiciarla -ring, ring…- Esta vez tardó más en coger el teléfono pues lo que podría sonar al otro lado la intranquilizaba; finalmente lo descolgó y se lo acercó poco a poco a la oreja como sabiendo ya de antemano lo que iba a escuchar -cloc, cloc…- es lo que oyó. Aterrada tiró el auricular al suelo con rabia y le gritó de forma histérica al teléfono -¿quién es?, ¿qué es lo que quiere?- pero el teléfono solo contestaba -cloc, cloc…- De nuevo lo volvió a colgar entre sollozos, pero una vez colgado éste volvió a sonar, la muchacha aterrada ya no se atrevió a descolgarlo y decidió coger a los niños e irse con ellos al pueblo en busca de sus padres y la policía, subió corriendo la escalera que llevaba al cuarto de los más pequeños mientras por toda la casa resonaba -ring, ring…-.

Abrió la habitación de los niños pero ellos no estaban en allí, sin apenas podérselo creer abrió la habitación contigua en donde dormían Nancy y Sandra y ellas tampoco se encontraban en la habitación. El pánico se apoderó de ella y comenzó a gritar enloquecida pidiendo que parase el incesante timbre del teléfono, pero éste no cesaba -ring, ring…-. cogió el teléfono que se encontraba en el pasillo y antes de dejarlo descolgado para dejar de oír su timbre volvió a escuchar el sonido de las gotas que caían -cloc, cloc…-.

Comenzó a correr por toda la casa buscando a los niños, recorriendo cada una de las estancias mientras en su cabeza no paraba es escucharse un tétrico y a la vez incesante goteo -cloc, cloc…-. Una por una recorrió todas las habitaciones sin éxito, los niños no aparecían por ninguna parte, sólo le quedaba mirar en el ala oeste del caserón destinado al personal que trabajaba en la casa, cogió una llave maestra para entrar en los aposentos privados de los trabajadores pero en ellos no encontró nada, entró en el baño del servicio empujando bruscamente la puerta, allí estaban.

Sus ojos desorbitados no podían creerse la escena que tenían delante.

Atónita contempló cómo las cuatro criaturas estaban dentro de la bañera vacía, apilados unos sobre otros, habían sido degollados y metidos allí. La cabeza de la pequeña Nancy sobresalía de la bañera y de su cuello emanaba un hilo de sangre que recorría el borde de la bañera y caía sobre el auricular del teléfono descolgado produciendo un incesante goteo -cloc, cloc…-

Nunca se encontró al culpable y tuvieron que pasar muchos años para que la gente que pasaba cerca del caserón no sufriera un escalofrío al recordar los hechos.

Después de aquello la pobre Sari tuvo que tener ayuda psicológica hasta que a finales de los años setenta terminó con su vida arrojándose desde un octavo piso, dicen que por las noches cuando dormía no dejaba de escuchar las gotas de sangre que caían sobre el teléfono.

Desde entonces la casa esta deshabitada pues la familia González se mudo a la ciudad de Valencia intentando olvidar lo ocurrido y nadie quiso comprarla después de los hechos que en ella acontecieron.

Fin

Angel L. Blanco (Valencia) España.

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La Muelona

Dicen que es una mujer bonita de largos cabellos, ojos electrizantes, una dentadura como de fiera que destroza fácilmente lo mismo a un ser humano que a una vaca o un caballo. Como la dentadura la exhibe siempre, parece que estuviera continuamente riéndose. Prorrumpe unas carcajadas estridentes y destempladas, haciendo estremecer la zona donde se halle.

Las horas preferidas para salir a los caminos son: de las seis de la tarde a las nueve de la noche. A los caminantes se les aparece a la orilla del sendero o contra los troncos de los árboles añosos, a manera de una mujer muy atractiva y seductora, pero que al estar unidos en estrecho abrazo, los tritura ferozmente.

Casi siempre persigue a los jugadores empedernidos, a los infieles, alcohólicos, perversos y adúlteros. Los campesinos dicen que los hogares que se libran de ella, son los que tienen niños recién nacidos o mujeres que van a ser madres.

Cuentan los cronistas que en la época de la Colonia se diseminaron por el país las mujeres españolas, que aunque muchas eran buenas, el resto era de pésimos antecedentes. Algunas de estilo gitano eran perversas, corruptoras que ocasionaron perjuicios lamentables a familias modestas, engañando niñas inocentes y arruinando a hombres que poseían cuantiosas fortunas.

Una de ellas, “la Maga” estableció su negocio resolviendo consultas amorosas, arreglando, o mejor, desbaratando matrimonios, echando el naipe, leyendo las líneas de la mano, en fin, todo lo que fueran artimañas. Cuando conoció mucha gente y tenía mucha clientela, ensanchó el negocio con una casa de diversión; allí conquistaba cándidas palomas y limpiaba el bolsillo de altos representantes del rey de España, no dejando de lado “los criollos” más adinerados.

La suma de atrocidades cometidas por la pérfida mujer fueron incontables. Ella enseñó a las jóvenes a evitar la maternidad; cayó la ruina en centenares de hogares; se agotaron ingentes fortunas y vino como consecuencia la depravación, las enfermedades venéreas y esposas abandonadas.

Cuando murió la disoluta “maga”, la casa se llenó de un olor nauseabundo, hasta el punto de tener que abandonarla de inmediato.

Una de las mujeres preferidas por la muerta se arriesgó a quedarse aquella noche para recoger algunos utensilio, trajes y joyas. Apenas apagó la bujía para acostarse, una bandada de vampiros invadió la estancia y una voz cavernosa se oyó en el dormitorio: “…tengo que vengarme de los hombres jugadores y perniciosos! malditos!, !de las mujeres livianas y descocadas! !estarán conmigo en el infierno!,! soy la muelona!…”

La indefensa mujer no podía prender el candil porque el aleteo de los quirópteros apagaban la yesca, a la vez que le azotaban la cara. Ya desesperada y horrorizada salió gateando a la calle para contar alarmada lo que acababa de presenciar.

Las autoridades tuvieron que prender fuego a la casa maldita para dar paz y tranquilidad a los vecinos quienes vivían inquietos y mortificados con aquella casa de escándalos y vicios.

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Mamá Galla

Frecuentemente, los niños son protagonistas de leyendas en las que corren grandes peligros y son objeto de la crueldad de personajes malvados. Por suerte, como en esta leyenda peruana, suelen salvarse gracias a su ingenio y a la intervención de otros personajes benefactores que llegan en su auxilio justo a tiempo.

Mamá Galla era una mujer que vivía en las alturas del camino de Canta a Huamantanga, en Perú. Era una bruja devoradora. Comía carne humana y se las arreglaba para engatusar a todo viajero que pasaba. Les ofrecía comida y reparo, pero terminaba comiéndoselos a ellos.

Mamá Galla vivía con su hija y dos nietitos. Siempre los mandaba lejos, para que no supieran cómo conseguía su alimentación, ni las malas artes que ella practicaba.

Con su familia, Mamá Galla fue buena hasta el día en que no hubo nada que comer ni pasó cerca ningún caminante. Ese día decidió matar a su hija.

Pero sus nietitos estaban intranquilos y no la dejaban ni un momento sola.

—¿Por qué no traen agua para la comida? —les pidió Mamá Galla alcanzándoles una canasta.

—Esto no sirve —respondieron los pequeños sin moverse del lugar—. Tiene agujeritos. Se nos va a escurrir toda el agua.

—Vayan a buscar piedrecillas —dijo entonces la vieja—. Cuando tengan suficientes, pueden tapar los agujeros de la canasta.

Los chicos salieron y ella no esperó mucho para matar a su hija. Se bebió su sangre y después la cortó y la echó en una olla grande.

—¿Dónde está nuestra mamá? —preguntaron los niños apenas llegaron del río.

—Fue a pastar los ganados y hasta mañana no vuelve —respondió la vieja.

—No es cierto —dijeron los trozos de la madre desde dentro de la olla—. ¡Escapen, hijos míos! ¡Yo los ayudaré a que lleguen al cielo!

Sólo los chicos oyeron la voz de su madre. Mamá Galla no la escuchó y entonces ellos armaron un plan.

—Abuela, ¿nos enseñas a llenar el agua de la canasta para que no se pierda en el camino?

—Bueno —dijo la anciana. Y los tres marcharon hacia el río.

Pero en el camino, los pequeños se perdieron de vista y, mientras Mamá Galla los buscaba, regresaron a la casa, agarraron los trozos de su madre y escaparon.

La viejecita no pudo encontrarlos y regresó a su casa. Al ver que faltaba su comida, salió tras ellos. Estaba por alcanzarlos cuando el Arcángel San Miguel les envió una cadena desde el cielo. Los chicos treparon llevando a su madre, pero la vieja se tomó de la punta de la cadena. Sin embargo, el pájaro acacllo cortó la atadura con su pico y Mamá Galla, viéndose caer, comenzó a gritar pidiendo ayuda al zorro.

—¡Tiéndete en el suelo, para que yo caiga sobre ti y no me haga daño! —exclamó.

—Está bien —dijo el compadre zorro.

Pero la vieja calculó mal y cayó sobre la tierra, se convirtió en laguna y se ahogó.

Desde entonces, en la laguna hay una piedra, Mamá Galla, que lleva su nombre.

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